José María González de Caldas (Sevilla, 1948) es un empresario polifacético que se mueve con comodidad en el mundo del espectáculo. Lo mismo se dedica al fútbol que a los toros o aparece en las revistas del corazón. Desde hace dos años, es gerente de la plaza de toros de Vitoria, que esta temporada no vive uno de sus mejores momentos.
Pregunta. ¿Cómo va la feria de Vitoria?
Respuesta. Hay sensaciones de todo tipo: teníamos esperanzas de que se recuperara la afición, pero todavía no vemos resultados. Espero que con la construcción de la nueva plaza, Vitoria recupere esa tradición taurina que ha tenido siempre.
P. Da la impresión de que la afición a los toros se pierde en el Norte de España.
R. No estoy de acuerdo. En Bilbao, San Sebastián, Santander o Logroño hay un público con criterio y conocimiento, pero Vitoria se quedó atrás y ahora hay que rescatar a los que se marcharon por la mala gestión de la plaza. Además, tenemos dos inconvenientes: la plaza, que, afortunadamente, se va a remodelar, y los blusas, que no quisieron participar el 25 de julio, el día dedicado a ellos.
P. Las cuadrillas de blusas prefirieron un partido de pelota a una corrida de toros.
R. Con los blusas, estamos en un callejón sin salida. Les hemos dado facilidades, buenos precios, pero parece que no es suficiente.
P. Quizá influye la presión de grupos antitaurinos.
R. Qué va. Es una minoría, que ahí está, pero que no es representativa. Por ejemplo, en Granada también hay grupos antitaurinos y la plaza se llena todos los días.
P. Entonces, ¿cuál es la razón de esta crisis en la fiesta de los toros?
R. La ausencia de figuras, de empresarios, de aficionados. Vive este momento bajo, que es coyuntural. Sólo hace falta ver cómo se disfruta de las corridas de toros en San Sebastián con una plaza recién construida.
P. Espera, por tanto, que el nuevo coso de Vitoria sirva para que se recupere la feria de La Blanca.
R. Lo que tengo claro es que será mucho mejor que el que hay en la actualidad, que ya se ha quedado fuera de juego.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005