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CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Terror y religión en el Festival de Edimburgo

Bombas, guerra y religión, tres de los ingredientes del terrorismo del siglo XXI, se perfilan como temas dominantes de la 59º edición del Festival Fringe de Edimburgo, que arrancó ayer en la capital escocesa con una colorida cabalgata. Durante las próximas tres semanas, 16.000 artistas intervendrán en unas 27.000 actuaciones en 300 escenarios del más popular evento del panorama cultural europeo. Se calcula que un espectador tardaría cinco años, tres meses y 25 días en ver la oferta completa de Fringe 2005.

A estos espectáculos hay que sumar los aperitivos que las diversas compañías ofrecen gratuitamente en las esquinas de la parte vieja, la Royal Mile que conduce al famoso castillo de Edimburgo, en los jardines y calles comerciales de la ciudad. También conviene añadir la programación de la cita oficial, el Festival Internacional, del 14 de agosto al 4 de septiembre, y los también tradicionales certámenes de cine, literatura y televisión.

Edimburgo se viste de gala para recibir a británicos y extranjeros en estas semanas de bullicio artístico en las que la llamada Atenas del norte apenas duerme.

Sin tabúes

Los recientes atentados de Londres han llevado a reforzar las medidas de seguridad pero están proporcionando también caldo de cultivo para humoristas y dramaturgos. Como señalaba el sábado el diario The Times, las bombas de los terroristas suicidas, con 52 víctimas mortales, "no son tabú" para muchísimos actores y comediantes. Algunos han revisado sus guiones para hacerse eco de la matanza. "Es el Fringe más politizado desde los años setenta", admite el director del evento, Paul Gudgin, en una entrevista con Reuters.

El Festival Internacional contribuye al debate político con la puesta en escena de The Death of Klinghoffer, la ópera de John Adams basada en el secuestro por parte de un grupo palestino del crucero Achille Lauro, en 1985, que resultó con la muerte de un pasajero. Estrenada en 1991, causó controversia por el tratamiento supuestamente equilibrado y nada sentencioso tanto de la víctima, Leon Klinghofer, un judío confinado a su silla de ruedas, como de los secuestradores. Un irreverente texto de la compañía La Cubana, Nuts CocoNuts, llega a Edimburgo en una adaptación en inglés a cargo de The Variety Theatre Company of Gibraltar.

Mucho ha crecido el Fringe desde su espontáneo nacimiento, en 1947, en rebeldía contra el Festival Internacional. Engloba todos los géneros artísticos, pero los humoristas en lengua inglesa van ganando terreno en los últimos años y el premio a ellos destinados sirve de plataforma a un puñado de afortunados para un futuro estelar en la televisión británica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005