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Crítica:LAS VENTAS | CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Mulos 'patasblancas'

Los famosos patasblancas -segundo hierro de Victorino Martín- deben su notoriedad a ese singular detalle físico: que tiene las patas blancas. Pero los seis se comportaron como mulos con malas ideas.

No se arredró, sin embargo, el mexicano Antonio Urrutia, quien trató de justificarse con voluntad y porfía; se cansó de insistir ante su descastado primero y quedó en evidencia -siempre aliviado- ante el más noblote de la corrida. A punto estuvo de llevarse un susto gordo Carpetano, muy acelerado, quizá preso de los nervios, quien en su primero quiso combatir la violencia del toro con unas prisas enormes. Capoteó de manera estimable al inválido quinto, y aún pudo trazar un par de naturales con gusto antes de que el animal se desplomara por tres veces en la arena.

Monteviejo / Urrutia, Carpetano, Borrero

Toros de Monteviejo -el 6º, devuelto por inválido-, bien presentados, blandos, mansos y broncos; el sobrero de Torremilla, manso. Antonio Urrutia: ovación y silencio. Carpetano: silencio y ovación. José Borrero, que confirmó la alternativa: silencio en ambos. Plaza de las Ventas. 7 de agosto. Menos de media entrada.

José Borrero confirmó la alternativa y se encontró con el peor lote. El primero, descastadísimo, no tuvo un pase; el sexto, lo devolvieron por inválido, y el sobrero, un manso de libro y con mucho peligro, al que El Chano banderilleó con gallardía, se paró en el tercio final. Antes de desesperarse por su mala suerte, el torero demostró voluntad en unos airosos redondos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005