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Crítica:FERIA DE VITORIA | CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Más orejas que toros

Pablo Hermoso de Mendoza es el número uno de los rejoneadores. Ayer, en Vitoria, le regalaron las orejas. Fueron cuatro y debieron ser dos, una por cada toro, siendo generosos. Mas ya se sabe que el nombre crea la fama. ¿O será la fama la que crea el nombre? Quien lo sabía era Cervantes cuando adujo: "Una onza de buena fama vale más que una libra de perlas". Dice perlas y puede decir orejas.

En cambio, ese público, tan manirroto con Hermoso, fue enormemente injusto y cicatero con Leonardo Hernández en el primero de la tarde. Le brindaron la migaja de unos pocos aplausos, cuando el caballero cuajó una excelente actuación, tan buena -si no mejor- como cualquiera de las dos de Mendoza. En su segundo toro Hernández puso de manifiesto a la mirada de todos lo mejor de la tarde con una excelsa banderilla y seguido de otra muy buena.

Castilblanco / Hernández, Hermoso, Montes

Toros de Castilblanco: desmochados para rejones, con poca fuerza. Leonardo Hernández: aplausos y oreja. Pablo Hermoso de Mendoza: dos orejas en cada toro. Álvaro Montes: oreja y oreja. Plaza de Vitoria. 7 de agosto. 3ª de feria. Algo menos de media entrada.

Pese a que Álvaro Montes cortara una oreja en cada toro, su labor fue irregular.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005