El transbordador Discovery regresa hoy a la Tierra (9.46, hora peninsular española) en medio de las dudas sobre si los desperfectos en el material aislante de la nave pueden amenazar con un desastre como el de febrero de 2003, cuando el Columbia se desintegró y murieron los siete tripulantes. Los astronautas ultimaron ayer todas las medidas de control previas a la entrada en la atmósfera. La opinión pública estadounidense ve con ansiedad el final de la misión.
"La tripulación ha completado las pruebas de control y comprobado los mecanismos, y todo ha ido perfectamente, sobre ruedas, y está dispuesto para el aterrizaje", dijo ayer el portavoz de la NASA, Hames Hartfield.
"Tenemos ganas de ver a nuestras familias, darnos una buena ducha y salir a cenar", resumió uno de los astronautas, Charles Camarda. La comandante del Discovery, Eileen Collins, admitió que tendrá "un pensamiento para el Columbia una vez que hayamos aterrizado", pero recalcó que antes se ocupará sólo de la maniobra. "El viaje ha sido estupendo, volvemos con un montón de historias bonitas", señaló el astronauta japonés Soichi Noguchi.
En contraste, los ciudadanos no ocultan su ansiedad. "Nunca sabes qué puede pasar al entrar el transbordador en la atmósfera", dice Avian Clarke, un neoyorquino que recuerda cómo contempló por televisión la catástrofe del Challenger en 1986. Es un ejemplo de la ola de dudas que han provocado los problemas del Discovery en un país que funciona apegado a una gran autoestima colectiva. Pero ahora hay estadounidenses que cuestionan el costo de querer convertir en realidad las fantasías espaciales. Algunos están preocupados por cómo ven el declive del poderío científico de Estados Unidos. La NASA, que en tiempos fue un brillante ejemplo de la inocencia estadounidense, es criticada ahora en internet como culpable de no haber encontrado una salida al problema que causó el desastre del Columbia: el desprendimiento de losetas térmicas y gomaespuma del material aislante.
A favor de la NASA
No obstante, también hay entusiastas del espacio que cierran filas en defensa de la NASA, preocupados porque la opinión pública se desanime y ello repercuta en la cancelación de los planes de viaje a Marte.Así, Jeffrey Liss, de 62 años, un abogado de Chicago y miemgro de la Sociedad Nacional del Espacio (una asociación sin ánimo de lucro que promueve los viajes espaciales) señala que muchos amigos le han expresado su preocupación por los astronautas del Discovery. "Toda la semana la gente se ha pasado haciéndome preguntas idénticas: ¿Qué piensas del transbordador? ¿Estás preocupado por la reentrada en la atmósfera?".
Liss cree que la decepción popular por el Discovery se debe más a fallos en la política de comunicación social de la NASA que a problemas técnicos. Según él, la agencia, ávida de presentar los viajes espaciales como una extensión del transporte colectivo, ha promocionado el transbordador como algo así como un autobús del espacio. "Y el transbordador es ciencia cohetística", matiza Liss, y ello implica que deben esperarse errores.
Quienes están a favor de la NASA destacan que en los últimos años la agencia ha tenido importantes éxitos, como los vehículos que han explorado la superficie de Marte y las fotografías enviadas por la sonda Cassini de Saturno y sus lunas. Muchos arguyen que la NASA podría enviar robots al espacio en vez de hacer que las personas corran riesgo por pequeños logros científicos.
Los problemas del transbordador han provocado una inseguridad general en la opinión pública, pero hay expertos que creen que ello puede ser para bien. "La gente necesita acostumbrarse al hecho de que los océanos ya no nos protegen en este país, y a que los equipos del transborador envejezca", dice John Staudenmaier, director de la revista Technology and Culture. Pero las dudas están ahí: "No estoy segura de los beneficios que se saquen de esto para la gente, ni para el país como un todo", dice Curt Cunningham, enfermero de 40 años.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005