El fantasma de la bancarrota vuelve a acechar a la aerolínea estadounidense Delta, una de las compañías que más están sufriendo el alza en el precio del petróleo. Para evitar una crisis mayor y dotarse de dinero líquido, su ejecutiva optó la pasada madrugada por vender su filial de vuelos regionales Atlantic Southeast a la rival SkyWest, en una operación valorada en 425 millones de dólares (345 millones de euros). La transacción se hará en efectivo y la venta se espera que esté concluida en un mes.
SkyWest deberá realizar un primer desembolso de 350 millones, y el resto de los pagos podrá realizarlos durante los próximos cuatro años. De ese primer pago, Delta tomará 100 millones para pagar los prestamos que debe, entre otros, al conglomerado General Electric. Es la manera que tiene la compañía para hacerse, además, con dinero fresco y escapar de la suspensión de pagos.
Pero la amenaza de la bancarrota sigue latente, como señala la propia compañía en la información entregada a las autoridades reguladoras, y puede materializarse si "continúa cayendo" su liquidez a un nivel "inaceptable" o si la ejecutiva no es capaz de "conseguir una estructura de costes competitiva". Una afirmación que hizo desplomar sus títulos hasta un 19% en los minutos posteriores al anuncio la tarde del lunes en Nueva York.
Los inversores, a partir del comentario de la dirección de Delta, temen que la venta de Atlantic no sea suficiente para que la compañía pueda financiar sus operaciones diarias a medio plazo, ya que a final de junio contaba con una liquidez de 1.700 millones de dólares. Sin embargo, los títulos de Delta recuperaron ayer gran parte de las pérdidas previas y subieron a media jornada un 16,5%.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de agosto de 2005