Leemos con indignación y profunda tristeza que el Ayuntamiento de Monachil (Sierra Nevada) autoriza el derribo de las únicas viviendas de tipo bioclimático (desarrolladas por la empresa Habitalia Nova) que existen en Sierra Nevada. Unas viviendas que garantizan un mínimo o casi nulo consumo energético para dar respuesta a las necesidades de climatización de las personas que las habitan y que han sido avaladas por diferentes organizaciones.
Numerosos científicos e investigadores medio ambientales nos indican que nos enfrentamos al mayor reto al que la especie humana se haya encontrado: reducir y optimizar el consumo energético para minimizar los devastadores efectos del cambio climático. Lo que guerras, hambrunas, enfermedades no han conseguido lo puede conseguir el clima. Con estos conocidos antecedentes, un Ayuntamiento autoriza la destrucción de uno de los pocos esfuerzos que se realizan para minimizar el consumo de energía en un tema, la vivienda, cuya construcción y mantenimiento requiere casi el 50% de la energía que necesitamos.
El Ayuntamiento de Monachil ha demostrado la poca sensibilidad con esta decisión y que los intereses urbanísticos, especulaciones, recalificaciones, están por encima de nuestro futuro. De nada sirve que el Gobierno central y la Junta de Andalucía aprueben y defiendan los proyectos bioclimáticos si la administración local tiene la última palabra. Todo el dinero que ha ganado el Ayuntamiento de Monachil en estos años le ha parecido poco, tiene que destruir algo innovador, algo diferente, el germen de un futuro mejor. Realmente es lamentable que autoridades locales incompetentes tengan tanto poder. Esperemos que alguna Administración puede hacer algo antes de que dicho derribo ocurra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2005