Sólo son cuatro letras blancas ligadas sobre fondo rojo. Se lee la palabra cien. Desde hace meses, en Sevilla cuelgan carteles así de las farolas y otros iguales se pasean en el exterior de los autobuses. Y no anuncian ningún producto. Sólo recuerdan un cumpleaños y un sentimiento. El siglo que cumple el decano del fútbol hispalense, el Sevilla Fútbol Club, que el próximo 14 de octubre celebrará 100 años desde que se firmasen sus primeros estatutos.
El Sevilla ha programado numerosos actos para conmemorar la fecha. Uno de los más esperados era la recreación del primer partido jugado por el club frente al Huelva Recreation Club, que pudo verse ayer junto al Mercado de la Carne. Allí el equipo de Nervión, en colaboración con la Junta de Andalucía, ha habilitado un campo de albero justo donde se encontraba su primer campo de fútbol, el estadio del Mercantil.
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Dos selecciones de veteranos de ambos equipos vistieron equipaciones iguales a las que sus abuelos sudaron. En el caso del Sevilla, camiseta de manga larga blanca, calzones del mismo color por debajo de la rodilla y medias negras. Y el portero, de negro riguroso. Algunos de los jugadores convocados para volver a dar carreras tras el balón fueron Rodri, Pablo Blanco, Jiménez, Nando, Martagón, Antonio Álvarez, Francisco, Pintinho, Juan Carlos, Ramón Vázquez, Lora, Ruda, Rubio, Valero, Cardo, Arza, Eloy Matute, Babi Acosta, Curro San José, Busto, Ramoni, Gallego y Moisés. Los mayores de 40 años jugaron la primera parte y los menores a esa edad la segunda.
Todo se estudió al detalle para recrear aquel encuentro. Las medidas del terreno de juego eran las mismas que entonces, 80 por 45 metros y las porterías idénticas a las que soportaron los balonazos un siglo atrás: los postes y los largueros cuadrados y no redondeados como actualmente. Incluso la tribuna en la que se sentaron ayer los espectadores también guardaba todo el sabor de la época.
Un cartel colgado en la entrada daba la bienvenida a los espectadores. Los niños y los militares sin graduación, gratis. "Igual que en aquella época", había explicado días antes José María del Nido, director de la entidad.
Momentos antes de que comenzase el partido, José Luis Areta y Antonio Moya recordaban, apoyados a la vaya lindante al córner, la época que ellos jugaron en el equipo centenario. En concreto, una final, la de la Copa del Generalísimo de 1962, que el Sevilla jugó contra el Real Madrid. "Fue el 8 de julio. Y fue una pena. Perdimos 1- 2. Un gol de Puskas en la prórroga", dice Areta mirando al infinito y dibujando una sonrisa triste. Moya asiente y continua: "Fue después de que Mateo fallase aquel penalti. Lo llega a meter y nos traemos la copa".
Los dos jugadores siguen su conversación mientras de fondo suena música de charlestón. Pitido de comienzo. Las risas y las ovaciones se mezclan con el albero que levantan uno veteranos que, a pesar del tiempo que ha pasado desde sus últimas jugadas, demuestran que siguen en muy buena forma.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2005