Los restauradores de la Rambla de Catalunya de Barcelona están alarmados por la cantidad de robos a sus clientes que se producen en las terrazas. Los atribuyen a menores ligados a bandas de rumanos, y sus métodos, aseguran, son cada vez más afinados.
Comenzaron robando bolsos, luego fueron teléfonos móviles, pero han llegado incluso a robar anillos a señoras que los llevaban puestos, explican los empleados, quienes añaden que la actitud de los chavales y las personas de su entorno es cada vez más violenta. Para actuar conjuntamente, una veintena de restauradores celebraron ayer una reunión y el día 21 están citados en la sede del distrito del Eixample con la concejal, Assumpta Escarp.
Bicicletas y horarios
Además de la inseguridad, los restauradores plantearán al Ayuntamiento otras cuestiones que les preocupan. Alberto Mejías, portavoz del colectivo, explica que entre estos aspectos figura el paso no siempre civilizado de ciclistas por el bulevar de la rambla y el horario de apertura de las terrazas. En este sentido, la mayoría de los propietarios se mostraron ayer partidario de solicitar la ampliación en una hora los días laborables y en dos los festivos, así como de aumentar el número de mesas por terraza.
El consenso también es generalizado en la idea de solicitar autorización al distrito para instalar las terrazas nueve meses al año, frente a los seis actuales. Con la ampliación se podría abrir, por ejemplo, a partir del mes de marzo, cuando la meteorología comienza a invitar a tomar algo bajo el sol.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2005