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La cuestión del nombre

Es más que un rumor y un factor de desestabilización: Esperanza Aguirre quiere cambiar el nombre a la Pasarela Cibeles y abordar una descentralización del salón madrileño. Todo surgió de un encuentro informal que tuvo la presidenta regional en la Casa del Reloj con algunos de los diseñadores de la Asociación de Creadores de Moda de España, que, además de tener reservados para sí los dos primeros días de la Pasarela, gozan de beneficios económicos y logísticos. Aguirre incluso ha sugerido un nombre: Madrid Fashion Week, en imitación de la semana de la moda londinense (el evento de Nueva York se llama Olimpus Fashion Week por su patrocinador; Sao Paulo, lo mismo hace 12 años). Pero aquí es todo un despropósito: ya la Semana Internacional de la Moda de Madrid (SIMM) se llama en el extranjero "Madrid International Fashion Week": se produciría una duplicidad difícil de explicar. Si ahora Pasarela Cibeles cuesta tres millones de euros por temporada, la pretensión de llevar los desfiles a "lugares emblemáticos" (eso recuerda a los fatídicos "marcos incomparables"), como poco triplicaría su coste. La imitación sin meditación de lo que pasa en París o Milán (donde los estilistas pagan los costes de sus fantasías y producciones), puede arruinar lo poco que se ha conseguido en estos años con la concentración en Ifema. Otro detalle es que la calidad y fuerza de la oferta local no da para tanto. Aguirre insistió en que han sido los diseñadores quienes abogan por el cambio nominal, pero la realidad es que, entre los creadores, hay una palpable y profunda división al respecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2005