La junta directiva de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) aprobó ayer el primer código de buen gobierno de la organización patronal de Valencia que consagra la independencia y vocación de liderazgo de la entidad. El código de buen gobierno recoge una serie de obligaciones y derechos de los miembros de los órganos directivos de la patronal provincial que incluyen, entre otros, el mandato de "guardar secreto de los debates y deliberaciones" en el seno del comité ejecutivo y la junta directiva. Según la letra del código, "el incumplimiento del deber de confidencialidad supondrá el cese en el cargo".
El código de buen gobierno de la CEV responde a las iniciativas paralelas impulsadas desde los órganos reguladores de la actividad económica, como el Banco de España o la Comisión Nacional del Mercado de Valores, para garantizar la transparencia de las empresas que cotizan en Bolsa y salvaguardar los derechos de los pequeños accionistas.
La junta directiva de la CEV también rindió homenaje a Emilio Villamar, miembro de la junta y del comité ejecutivo de la patronal provincial que falleció el pasado 30 de julio, y acordó concederle la insignia de oro de la organización a título póstumo. Villamar era delegado regional de El Corte Inglés.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2005