Aparte del sorteo de la lotería del sábado, mañana sale, también, a manifestarse por las calles de Alicante, el señor Camps. ¿Y a favor de qué o en contra de qué, se va a manifestar nuestro presidente? Tomando como excusa el trasvase Júcar-Vinalopó, el presidente Camps va a manifestarse para cubrir con éste motivo los siguientes objetivos. Primero: a favor de que el trasvase se lleve a cabo tomando el agua de Cortes de Pallás, cuando sabe muy bien que si el Júcar tiene sobrantes, es en el Azud de la Marquesa, en Cullera, donde se conocerá el volumen de esos sobrantes. Porque en el Júcar apenas sobra agua, cuando sobra. No hace falta muchos estudios técnicos. Basta con ir a ver cómo se encuentra hoy, el río, y recordar cómo se encontraba hace unos años, de qué forma ha ido perdiendo caudal. Manifestarse no teniendo en cuanta esta realidad es manifestarse en contra de los intereses de los regantes del Júcar. Segundo objetivo: manifestándose tras la pancarta, el señor Camps quiere que su presencia sirva para acabar con el contencioso interno que vive su partido entre "zaplanistas" y "campistas", como decía en mi columna del viernes pasado. Tercer objetivo: aprovechando que el Pisuerga no pasa por Valencia, manifestarse en contra del Gobierno español y su presidente, propinándole al mismo una patada en el trasero de los regantes del Júcar, que serían los verdaderos perdedores, si el trasvase Júcar-Vinalopó se lleva a cabo como el señor presidente Camps pedirá mañana sábado por las calles de Alicante. Porque como ha dicho el presidente del Sindicato de Riegos de Sueca y vicepresidente de la Federación de Regantes de la Comunidad Valenciana, José Pascual Fortea, "el PP no debe ir a ninguna manifestación que, aunque se diga que es contra el Gobierno de España, o la ministra Narbona, es contra la Ribera del Júcar". Pues eso. Claro que los regantes del Júcar ya tienen -tenemos- experiencia en tener que aguantar estas luchas. Hace casi cuarenta años -en 1968- ya tuvimos que padecer algo semejante con el trasvase Tajo-Segura. También nos llamaron insolidarios, no por oponernos al trasvase sino a su trazado. Como ahora. En fin...
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2005