Joan Laporta, presidente del Barça, desveló ayer uno de los principales argumentos por los que el club azulgrana optó por ceder a Saviola al Sevilla en lugar de al Espanyol: la garantía de que el club andaluz no reclamaría la decisión de la Federación Española de Fútbol de no clausurar por dos partidos el Camp Nou por los incidentes acaecidos durante el partido ante el Madrid en noviembre del 2002 en el que se lanzaron desde la tribuna al césped numerosos objetos, botellas y hasta la cabeza de un cerdo. Los incidentes fueron castigados con una multa de 4.000 euros.
"La cesión de Saviola al Sevilla se cerró el pasado 12 de agosto", recordó Laporta. "Pocos días después de que la Federación Española de Fútbol confirmase que el Camp Nou no se cerraría. Había que tener en cuenta que el presidente del Sevilla, José María Del Nido, se había mostrado muy beligerante en este tema y que había diez días para impugnar la decisión de no cerrar el estadio". El Barça también se aseguró una opción sobre el lateral brasileño del Sevilla, Daniel Alves.
Laporta hizo estas declaraciones respondiendo a la pregunta de un estudiante del CAR de Sant Cugat que, vestido con la camiseta del Espanyol, le preguntó porqué prefirió ceder a Saviola al Sevilla antes que al club blanquiazul. Su presidente, Daniel Sánchez Llibre, rompió relaciones con el Barça por el desenlace final del caso. "Creo que el Barça tenía la razón, y uno de los acuerdos con Del Nido fue que no impugnase ese fallo y que, por lo tanto, el Camp Nou no se clausuraría. Estaba dentro del paquete de acuerdos", dijo Laporta.
Además, el presidente azulgrana negó que el Espanyol hubiese presentado una oferta por Saviola por 10 millones de euros (el Barça dice que la suma recogía las fichas de dos años del jugador pero no el traspaso) y admitió que la marcha de Saviola al Sevilla supone menos presión para el Barça. "Fue la decisión más correcta tanto deportiva como económica", acabó Laporta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2005