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El Gobierno vasco desmiente los acuerdos anunciados por Sevilla, y De la Vega dice que sólo faltan detalles

San Sebastián

La vicelehendakari del Gobierno vasco, Idoia Zenarruzabeitia, desmintió ayer con rotundidad al ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, que la víspera, tras la entrevista entre José Luis Rodríguez Zapatero y Juan José Ibarretxe, dio por desbloqueados los contenciosos sobre el Cupo, la ampliación de la Ertzaintza y los gastos derivados de la catástrofe del Prestige. "A día de hoy no hay ningún acuerdo", recalcó.

El Ejecutivo de Vitoria espera, en todo caso, que el Gobierno central responda por escrito antes de mañana, día en que se celebra la Conferencia de Presidentes, si acepta o no su propuesta para zanjar las tres cuestiones. En especial, el derecho de Euskadi a participar de las aportaciones extraordinarias que haga el Estado en materia de sanidad, que es el motivo del conflicto en torno al Cupo que se arrastra desde 2003 y que se actualizaría con la nueva propuesta del Gobierno para paliar el déficit sanitario. Si a Euskadi no se le reconoce ese "derecho", el lehendakari acudirá a la cita de mañana, pero su postura será contraria a la propuesta de financiación.

La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, por su parte, aseguró que en la entrevista de Zapatero con Ibarretxe hubo una "aproximación política" para resolver la cuestión. Añadió que sólo faltan "cuestiones técnicas" para el acuerdo y expresó su confianza en que se cerrará tras la Conferencia de Presidentes.

La posición de que los tres asuntos estaban sin resolver ya se recogía en el comunicado oficial que emitió la Presidencia del Gobierno vasco tras la entrevista del miércoles, y que se esforzaba en remarcar el punto de vista del lehendakari. Según éste, el contenido esencial de la cita en La Moncloa era hablar de la paz y la normalización de Euskadi.

Además, Ibarretxe y su partido no aceptan que se presenten como fruto político de la entrevista unas cuestiones que el presidente del Gobierno se comprometió a resolver hace un año a cambio del apoyo del PNV al Ejecutivo para que sacara adelante la Ley de Estabilidad Presupuestaria en el Senado.

El Ejecutivo autónomo considera "vital" resolver el contencioso de la financiación sanitaria, que estuvo precisamente en el germen del conflicto del Cupo (la cantidad que el Ejecutivo vasco paga a la Administración central por los servicios que ésta presta en Euskadi). A su vez, el cierre de los tres asuntos es para el PNV condición "sine qua non para sentarse a hablar" para un eventual apoyo de este partido a los Presupuestos del Estado de 2006.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2005