Decenas de toxicómanos utilizan cada día las vías ferroviarias como peligroso atajo hacia las drogas que compran en el poblado marginal de Pitis, en el distrito de Fuencarral-El Pardo. En ocasiones, los toxicómanos cruzan los raíles tras haber consumido la droga, lo que eleva el riesgo de que los trenes de cercanías, que circulan a gran velocidad, los arrollen.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2005