Me siento avergonzado e indefenso ante noticias como la detención de un miembro de la Cámara de los Lores en la aduana de Gibraltar por parte de la Guardia Civil.
Vamos, que un parlamentario británico de 57 años y su esposa se enfrentan a un aguerrido destacamento de la Benemérita con el resultado de tres agentes con "contusiones, politraumatismos, esguinces en las cervicales y en varios dedos de las manos, y fuertes contusiones en cuello y espalda". La esposa del lord sufrió leves contusiones, por lo que supongo que fue ella quien atacó a nuestros agentes.
A menos que el lord fuese el Agente 007 camuflado, sugiero un intensivo de defensa personal para nuestra Guardia Civil, no sea que venga un grupo más numeroso de parlamentarios británicos, seis o siete por ejemplo, con ganas de ampliar las fronteras de Gibraltar.
Y resulta cosa común leer en noticias de enfrentamientos entre nuestros agentes del orden y otros, que los primeros salen peor parados en contra de lo que cabría suponer. ¿Será cierto.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2005