En un tiempo en el que el grito de guerra de gran parte de la juventud española era: "¡Bases fuera, OTAN no!", los soldados estadounidenses que vivían en esos complejos militares empezaron traer un nuevo tipo de música. Se caracterizaba por el potente uso de las percusiones de sintetizador, espectaculares bailes y el peculiar modo de cantar. "Se dice que el rap entró en España por las bases americanas", explica Guillermo Soto, Willy, de 22 años. O como prefiere que le llamen cuando trabaja, Dj Noüse, que es el dj residente de Microlibre.
Poco a poco, este tipo de música fue penetrando en las capas jóvenes y urbanas. El rap en España ha pasado años de moda y otros más escondido. "Hace seis años, por ejemplo, se escuchaba bastante, pero no era como hoy", dice Johnny Ortiz. "Ahora es mucho más fácil grabar. Antes, para hacer cualquier cosa necesitabas un montón de dinero. En cambio, ahora, con los ordenadores, es mucho más fácil que cualquiera se monte su propia historia", explica Ortiz.
Los grandes focos del rap en España están en Barcelona, Zaragoza, Madrid y Sevilla. En el caso de esta última ciudad, grupos como SFDK o raperas como la Mala Rodríguez han abierto el camino para el hip-hop andaluz. Y el barrio de Pino Montano es la X que marca el lugar. Allí es donde los entendidos han situado la cuna del movimiento hiphopero de la capital andaluza. "Al menos eso se ha comentado desde siempre, porque Saturnino Rey el Satu, cantante de SFDK, es de allí". Pero hoy por hoy, Johnny Ortiz opina que el fenómeno ya se ha expandido a otras zonas de la ciudad como Macarena y el Cerro del Águila, "incluso en el Aljarafe se está moviendo mucho la cosa".
Pero fuera, la verdad es que todo es más flojo. "Cuando se sale de Sevilla, a medida que uno se aleja de la capital, cada vez se escucha menos".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de septiembre de 2005