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CARTAS AL DIRECTOR

¿Salto o asalto?

Leo con sorpresa en su periódico y escucho en los telediarios de Telecinco y la primera la noticia de que 70 inmigrantes subsaharianos intentan saltar la valla de Melilla, sin éxito y con resultado de varios heridos. La sorpresa no viene de la tentativa fallida, ni del número "masivo" que componía el grupo. No. La sorpresa viene de la expresión usada: asalto. Acudo al diccionario de María Moliner y compruebo que las principales acepciones de asaltar apuntan al ataque a una fortaleza o posición enemiga para penetrar en ella o tomarla; o bien "atacar a alguien, particularmente para robarle", o "penetrar violentamente en un sitio para robar".

Como cualquier persona cabal, entiendo que los inmigrantes han tratado de superar el límite que los separa de la desesperanza para lograr un empleo de subsistencia que les permita sacar adelante a los suyos. Sin más. Su tentativa de salto, que no de asalto, no implica ataque ni voluntad de saqueo. Por eso me parece que el término asalto (masivo) está de más.

No se trata sólo de no herir sensibilidades: el uso reiterado de una palabra en los medios de comunicación, además de hacer daño, puede acentuar una xenofobia ya presente en nuestro país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de septiembre de 2005