Los estudiantes de medicina también están expuestos al influjo comercial de la industria farmacéutica. De promedio, cada semana reciben un regalo o asisten a una actividad patrocinada por una empresa farmacéutica, y la mayoría de los estudiantes cree que es probable que estos actos educativos patrocinados sean tendenciosos. Esto es al menos lo que ocurre en EE UU y que refleja un reciente artículo publicado en un número especial del Journal of the American Medical Association (JAMA) dedicado a la formación médica.
Los estudiantes de medicina entran en un entorno con cada vez menos límites entre la medicina y el sector farmacéutico, que sólo en EE UU gasta entre 9.600 y 14.400 millones de euros anuales en publicidad para médicos (incluyendo a los médicos residentes en formación). Esto supone 60 millones de visitas de agentes comerciales farmacéuticos y gran parte de los 1.230 millones de euros invertidos anualmente en la educación médica continuada en Estados Unidos.
La interacción entre empresas farmacéuticas y médicos es bien conocida. Su objetivo es facilitar información que favorece al producto del patrocinador e incrementar las probabilidades de prescripción del producto. El problema es que dicha prescripción podría no coincidir con la actitud médica más adecuada y basada en la evidencia científica.
Las conclusiones del estudio se basan en una encuesta a 826 estudiantes de tercer año de ocho facultades de medicina de EE UU. Al 93,2% de los estudiantes entrevistados, un médico les pidió o exigió que asistieran al menos a una comida patrocinada.
En cuanto a las actitudes, el 80,3% de los estudiantes creen que tienen derecho a recibir regalos, pero el 68,8% considera que los regalos no influirían en sus prácticas. Otro dato revelador es que de 183 estudiantes que consideraban que un regalo con un valor inferior a 40 euros era inapropiado, el 86,3% había aceptado uno. El 60% de los entrevistados creía al mismo tiempo que los seminarios patrocinados son útiles para su formación y que es probable que sean tendenciosos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 2005