Ni el despliegue del Ejército español ni las redadas de las fuerzas marroquíes consiguieron frenar ayer a los 650 inmigrantes que intentaron saltar la valla de Melilla por la zona más complicada, con una altura de seis metros. Trescientos cincuenta lograron entrar.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de octubre de 2005