El líder del PP, Javier Arenas, dibujó ayer un escenario político a corto y medio plazo llenó de sombras como consecuencia de la reforma del Estatuto de Cataluña, que ha entrado recientemente en el Congreso de los Diputados para su debate. Arenas insistió en su idea de que el proyecto catalán dinamita el modelo de convivencia y de solidaridad entre los territorios que diseñó la Constitución de 1978 y reiteró que la única salida es un "acuerdo global" entre PSOE y PP para afrontar las reformas estatutarias.
Arenas, en la clausura de un acto convocado por el PP de Sevilla, recalcó que su partido no va a apoyar enmiendas parciales para modificar el proyecto de Estatuto catalán que ha llegado al Congreso de los Diputados. En su opinión, lo que se debía haber hecho en el Congreso es no admitir a debate el proyecto y devolverlo al Parlamento catalán. "No vamos a apoyar cuatro o cinco enmiendas", dijo Arenas, quien demandó el "pacto global" toda vez que "desde una parte de España se plantea una nueva Constitución".
Estas declaraciones se produjeron después de que el presidente de la Junta, Manuel Chaves, dijese en una entrevista publicada ayer por este periódico que el PP "no puede quedarse al margen del proceso de pacto que se tiene que dar en el Congreso" para corregir aquellas cuestiones que colisionan con la Constitución. Y coinciden con una entrevista del ex presidente de la Junta José Rodríguez de la Borbolla con la agencia Efe en la que éste apuntó que los estatutos deben ser aprobados en el Congreso con el respaldo de los dos partidos mayoritarios, PSOE y PP.
Doble consenso
La intervención de Arenas abunda en la teoría del "doble consenso" del PP, es decir, que las reformas de los estatutos deben basarse en el acuerdo de los dos grandes partidos tanto en las autonomías como en el Congreso. No obstante, el presidente de los populares se mostró pesimista acerca de la posibilidad de que pueda haber un punto de encuentro entre PSOE y PP sobre la reforma estatutaria de Cataluña por el hecho de que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero necesita de los apoyos de los partidos nacionalistas en el Congreso de los Diputados.
Arenas se dirigió a Chaves para decirle que en este asunto el PP "no es su adversario", sino que quienes están en frente son "el independentismo, el nacionalismo insolidario y los socialistas que se dejan condicionar". Dijo que él, como presidente de la Junta, lideraría "un proyecto de España común, de cohesión, solidaridad e igualdad de derechos".
En clave nacional, el líder del PP afirmó que en la actualidad está en juego "el consenso territorial y el antiterrorista", que han permitido a España en los últimos 25 años vivir los mejor etapa de su "historia". Arenas demandó que los diputados y senadores andaluces del PSOE rechacen el proyecto catalán y añadió que el PP no debe introducir "ni una tensión innecesaria" en este debate.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005