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OPINIÓN DEL LECTOR

Jorobaron a mi amigo

Yo tengo un compañero al que han largado de la Educación de Adultos. Sí, es un compañero veterano, lleva al menos 30 años de servicio definitivo por oposición en la Administración Educativa, pero el pobre no aprende. Así que "por órdenes superiores" se ha ido a la Enseñanza Primaria. Se creía las promesas de la directora general, pero se ve que esas no iban con él. Mi amigo y compañero se ha quedado sin capacidad de información, de opinión, de concurrencia en igualdad de oportunidades ante las prometidas reformas de adultos (si se producen) porque ya ni está en un centro de adultos ni en el consejo al que pertenecía. Lo que suceda (si sucede algo) lo pillará metido en una clase llena de churumbeles a los que tendrá que atender diariamente. Y mi compañero es de los que siempre su clase, antes que nada, así que no sabe de entresijos, camarilleos, faxes y llamadas a oficinas y oficiantes. No sabe y no puede hacerlo. Trató a inicio del curso de llegar al mal menor, permutaba a otra localidad a otro centro de adultos con la aquiescencia de todos y sin daño para nadie, pero las "autoridades de Sevilla" consideraron que ello era un perjuicio enorme para el desarrollo de sus planes de enseñanza, seguro que debía ser así cuando corrieron a desautorizar esa "operación cambio". Yo tengo un compañero tan próximo a mí que parece yo mismo. A veces me creo metido en su cuerpo y hasta padezco sus decepciones. Por culpa de éste, mi compañero y amigo, y sus simples ideas respecto a la Enseñanza, el servicio a los demás, la igualdad, la justicia y otros topicazos viejos me he vuelto un reaccionario de aúpa. Para que tenga uno amigos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005