Al mediodía de un jueves, el centro de Bollullos de la Mitación parece el de un pueblo agrícola, con unas pocas personas mayores apostadas en las sombras que resisten al brillo del sol, reflejado en paredes encaladas. Sólo el edificio del Ayuntamiento, nuevo y con un moderno interior, delata lo que ocurre en los extremos del municipio: un bullicio de cuadrillas de albañiles, camiones y negocios de apertura reciente, con carteles en los que se piden empleados. En los extremos, las casas de pueblo dejan paso a centenares de adosados y chalets. Pero aquí también, sólo un puñado de vecinos se deja ver en calles flanquedas por amplias aceras.
"La mayoría de la gente es de fuera y trabaja en Sevilla", explica Rosa, de 37 años, mientras desembala las cajas que atestan su tienda de decoración, en la Florida, en uno de los extremos de la localidad aljarafeña. "El cambio aquí ha ocurrido en muy pocos años, ha sido muy fuerte", añade. En esta zona, próxima al parque industrial de Bolllulos y al vecino municipio de Umbrete, el cambio es tan reciente que la mayoría de las viviendas, con la pintura fresca, aún no están habitadas, y las inmobiliarias proliferan en busca de clientes. Los nuevos vecinos de Bollullos, o trabajan en Sevilla, o piensan todavía cómo decorar su nueva casa, aún vacía. "Llevamos dos años abiertos y el negocio va bien", constata Rosa, "el pueblo ha crecido mucho, pero se ha hecho con cabeza".
"Hay mucha tranquilidad, no se está agobiado", coincide María Francisca Torres, de 70 años, mientras hace cuentas con Josefa, que lleva un año al frente de una tienda de comestibles y congelados. "Aquí se vive y se trabaja bien, para mí el único problema es la vivienda, estoy de alquiler, todo lo que hay son adosados y no bajan de 30 millones de pesetas ", agrega Josefa. Bollullos era un pueblo de olivares y frutales, que perdía población año a año hasta hace poco más de un lustro. Desde 1999, el pueblo ha saltado de 5.000 a 6.000 vecinos y los desempleados no suman más de 200.
Como en muchos otras localidades del Aljarafe, la construcción explica buena parte de este cambio. "Debemos estar cerca de las 4.000 viviendas construidas", indica el concejal de Urbanismo, Antonio Correia (PP), "y en el documento de aprobación inicial del plan urbanístico se prevé llegar a 8.000 o 10.000 viviendas en 15 años". Correia sostiene que es "un crecimiento razonable", que se evitará la aglomeración y que se diversificará la economía.
La construcción ha facilitado también un buen nivel de equipamientos. Además, Bollullos cuenta con un parque industrial que reunirá a 600 empresas y 2.500 trabajadores y un centro de Merkamueble, que empleará a otras 500 personas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005