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Reportaje:

Austero homenaje a Victoria de los Ángeles

El Liceo recuerda a la desaparecida soprano con un documental, un concierto y una exposición

Un homenaje sin oropeles ni aspavientos, marcado por la sencillez y la austeridad. El Teatro del Liceo de Barcelona recordó ayer la figura humana y artística de la soprano catalana Victoria de los Ángeles (Barcelona, 1923-2005) a través de un concierto de homenaje tan sencillo como desnudo de artificios. No se llenó el Liceo -asistieron alrededor de 1.000 personas- y la emoción sólo afloró a ráfagas en una sesión que contó con la participación solista de la soprano valenciana Ofelia Sala en un concierto que fue precedido por la proyección de un documental que repasa la biografía artística de la desaparecida cantante.

"El Liceo nunca saldará su inmesa deuda con Victoria de los Ángeles". Así lo expresó Joan Matabosch, director artístico del coliseo lírico barcelonés, en un breve parlamento que abrió un homenaje "diseñado por el teatro de acuerdo con la familia de la artista". Al acto asistieron, entre otras personalidades, la consejera de Cultura, Caterina Mieras, la vicepresidenta del Congreso de los Diputados, Carmen Chacon, y el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Ferran Mascarell.

No es fácil levantar los aplausos del público con la proyección de un documental en una gran sala como el Liceo, y menos con una pantalla pequeña. Se consiguió a duras penas con la proyección del documental "Victoria de los Ángeles (1923-2005), una biografía artística de la cantante barcelonesa", realizado por el propio Liceo, con guión del profesor de la Universidad Ramon Llull y crítico musical Jaume Radigales y locución del periodista Josep Cuní.

Escuchar las palabras y, sobre todo, la voz de Victoria en la pantalla del teatro deparó momentos propicios a la emoción, en especial una histórica filmación de la gran aria de Mimi, de La bohème, único documento sonoro que levantó algunos aplausos durante la proyección. Al finalizar -el audiovisual se emitirá esta temporada en el programa Una nit al Liceu, del Canal 33-, los aplausos, fríos al principio, acabaron con buena parte del público en pie en una larga ovación que duró cerca de 10 minutos.

Ofelia Sala, arropada con calidez por la Orquestra de Cambra del Teatro del Liceo dirigida por Guerássim Voronkov, cantó canciones y arias de óperas ligadas a la trayectoria artística de Victoria de los Ángeles. La soprano barcelonesa debutó oficialmente en el Liceo en 1945 con Las bodas de Fígaro, de Mozart, iniciando una relación no exenta de sinsabores, desencuentros y distanciamientos, que se cerró en 1992 con la cantata Atlántida, de Falla, obra en cuyo estreno mundial, que tuvo lugar en el Liceo en 1961, actúo la soprano dirigida por Eduard Toldrà.

El ciclo de canciones de Toldrà La rosa als llavis en orquestación de Aureli Vila abrió el concierto exquisitamente cantado por Ofelia Sala. La parcela operística del programa incluyó arias de las óperas El barbero de Sevilla, de Rossini; El secreto de Susanna, de Wolf-Ferrari, interpretada en un arreglo para piano y quinteto de cuerda, y Manon, de Massenet. El concierto se cerró en la atmósfera íntima de la música de cámara, tan querida por la soprano homenajeada, con los lieder de Mignon, de Schubert, en una versión con acompañamiento de cuarteto de cuerdas del compositor Aribert Reimann. Sala cantó con gusto, musicalidad y dicción alemana exquisita, y al final, en un gesto cargado de humildad, rehusó el protagonismo y abandonó rápidamente el escenario, junto a los músicos, no sin antes depositar unas flores al pie de la fotografía de Victoria, que presidió el acto.

El homenaje se completa con una exposición en el foyer del teatro que reúne una exhibición del vestuario de recital y de escena, objetos personales y elementos de atrezzo que la cantante lució en sus actuaciones en óperas como La bohème, Madama Butterfly, La traviata, El barbero de Sevilla y Manon, su última ópera en el Liceo, en 1967, con tres funciones por las que cobró 100.000 pesetas por función. El público podrá visitar la exposición hasta el próximo 23 de diciembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005