Se presenta reñida la presente convocatoria al Premio Booker, el más influyente y prestigioso galardón literario del Reino Unido, que se falla esta noche en Londres. La edición 2005 está liderada por autores británicos, o asentados en el país, como Julian Barnes, Kazuo Ishiguro, Ali Smith y Zadie Smith, que ponen de relieve la buena salud de la ficción literaria de la isla. Los irlandeses Sebastian Barry y John Banville completan una lista de candidaturas en la que se echa en falta a reconocidos novelistas, entre ellos Ian McEwan, J. M. Coetze o Salman Rushdie.
Julian Barnes (Leicester, Inglaterra, 1946) es el favorito de las casas de apuestas a hacerse con el premio estelar Booker 2005, dotado con unos 72.000 euros y la garantía de un masivo incremento de ventas a escala nacional e internacional. Candidato en dos ediciones anteriores -por El Loro de Flaubert, en 1984, e Inglaterra, Inglaterra, en 1998-, Barnes debe su presencia en la recta final del prestigioso galardón a Arthur and George, novela en la que rescata un viejo escándalo de injusticia judicial en la Inglaterra del siglo XIX.
El autor entrelaza capítulos de la vida personal de Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, con las vicisitudes del abogado George Edjali, encarcelado tras una serie de crueles ataques contra el ganado de sus vecinos. La crítica coincide en celebrar Arthur and George, décima novela de Barnes, como un refinado trabajo de investigación e imaginación, redactado en una "bella prosa de época". El dominical The Observer ha resaltado incluso que "es difícil imaginar que esta versión semificcional de la vida de Conan Doyle pueda mejorarse en cuanto a textura o agudeza".
Rivales
Pero Barnes se enfrenta a fuertes rivales en la 37ª edición de un premio abierto a autores de la Commonwealth e Irlanda. Kazuo Ishiguro, nacido en 1954 en Nagasaki y criado en Inglaterra desde los seis años, ha hilado en Nunca me abandones una historia aparentemente feliz y crecientemente perturbadora. A través de sus jóvenes personajes, anticipa un futuro de avances científicos y un universo clónico regido por un cuestionable código ético. Ishiguro ya saboreó el Booker en 1989 con su novela Los restos del día, posteriormente trasladada con éxito al cine, y estuvo entre los finalistas, en 1986, con Un artista del mundo flotante y, en 2000, con Cuando fuimos huérfanos, su penúltima obra de ficción. Bien podría recoger, por segunda vez esta noche, el codiciado galardón.
El presidente del jurado, el profesor John Sutherland, habló de "un año excepcional" tras leer, junto con sus colegas de panel, los 109 libros propuestos por las casas editoriales. "Es una de las ediciones más fuertes desde que se fundó el premio en 1969. La selección de los seis finalistas fue un proceso inusualmente difícil. Había suficiente calidad para elaborar dos listas. La fuerza del concurso de este año puede medirse por el hecho de que tres libros buenos de anteriores galardonados no han sido finalmente seleccionados", señaló al identificar a los seis candidatos.
Junto a Barnes e Ishiguro pasó la criba Ali Smith (Inverness, Escocia, 1962), preseleccionada en 2001 por Hotel World, que aborda las complicadas relaciones familiares en su último trabajo, estilísticamente experimental, The accidental. También está presente, por primera vez, Zadie Smith (Londres, 1975), estrella de la última generación de autores británicos de ascendencia colonial desde su popular debú editorial, White teeth. Licenciada por Cambridge y con un master en Estados Unidos, brinda un homenaje a E. M. Foster en su tercera novela, On beauty, sobre la relación y antagonismos de dos familias conectadas por el mundo académico.
Los autores de la Commonwealth brillan por su ausencia en la recta final al Booker. Particularmente polémica es la exclusión de J. M. Coetze y su última obra, Slow man. En terreno británico, también se ha quedado en la cuneta Ian McEwan con su relevante novela Saturday, bajo el trasfondo de la Guerra de Irak, que algunos sectores daban como favorito indiscutible. En menor medida quizá se echa en falta a otro anterior ganador, Salman Rushdie, quien acaba de publicar Shalimar the clown.
Los irlandeses Sebastian Barry y John Banville son los únicos finalistas internacionales de la 37ª edición, cuyo ganador se anunciará hoy en una cena de gala en el Guildhall, el Consistorio de la City de Londres, y que se transmite en directo por el segundo canal de televisión de la BBC. El dublinés Barry, de 50 años, más conocido por su trabajos dramatúrgicos, llega con A long long way, una historia sobre identidad y conflicto nacional en la que se cruza la I Guerra Mundial con el Alzamiento de Semana Santa, germen del movimiento republicano irlandés. Su compatriota John Banville (Wexford, 1945) accede por segunda vez al Booker con The sea, una novela en la que explora traumas y conflictos existenciales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005