El creciente cierre de fábricas, esencialmente las zapateras, retrata la magnitud de la crisis de la industria valenciana. No obstante, el profesor de la Universidad de Alicante y experto en el sector del calzado, Javier González Albero, prevé que la crisis "no empeorará mucho más" y que la industria zapatera subsistirá para abastecer el mercado nacional o bien para servir rápidamente la demanda europea.
En cualquier caso, las previsiones del experto no son nada favorables. En una entrevista, el profesor asociado del departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Alicante opina que la economía valenciana sufrirá un serio revés cuando finalice el auge inmobiliario. "Ahora no nos damos cuenta por el tirón de la promoción inmobiliaria, pero cuando se reduzca este dinamismo la economía valenciana se va a ver resentida", matiza. La Unión Europea pronosticó la pérdida de 800.000 empleos en el sector del calzado al cierre de este ejercicio. González puntualiza que el sector zapatero ha llegado a una situación crítica de reconversión en la que muchas empresas han desaparecido pero, según él, una parte seguirán adelante para abastecer al mercado nacional y al europeo.
Preguntado si esta situación era previsible y, por tanto evitable, el especialista es tajante: "Una gran parte del tejido empresarial competía por precio. Eso nos ha llevado a esta situación". Esta coyuntura empujará a "gran parte" de los operarios del sector calzado "a la recolocación". El experto incide en que "las empresas están pasando de ser intensivas de mano de obra a ser básicamente de diseño de moda llevando la producción a países con mano de obra más barata". A la hora de buscar culpables, Javier González deriva la responsabilidad a todos los sectores implicados: empresarios, trabajadores, sindicatos y Administración.
Pero mientras la crisis zapatera avanza, los sindicatos acentúan sus críticas sobre el incremento de la precariedad laboral en el sector. Según las organizaciones sindicales, sólo el 5% de la plantilla es fija en una industria donde florecen numerosas prácticas fraudulentas. Pero el profesor Javier González apostilla que la precariedad en el sector "ha sido una práctica habitual; sin embargo, debido a la reconversión actual, las empresas que invierten en la moda y que intentan afrontar la crisis para superarla están reduciéndola hasta su desaparición". González difiere de las exigencias de los sindicatos para que la Administración establezca coto a las masivas importaciones de calzado. "No creo que la solución sea poner coto a las importaciones masivas, lo que debería hacer es invertir en I+D y en publicidad que hiciese más atractivos nuestros productos al exterior", alega. El profesor incide en este apartado y explica que la competitividad de las empresas de calzado está relacionada con el tipo de producto que fabrica.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005