El arte y la solidaridad se unen en un proyecto de la Universidad Miguel Hernández (UMH) denominado AyudArte. Se trata de la subasta de unos cuadros donados por estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de Altea. El dinero que se recaude se va a destinar a comprar equipamiento para un Centro de Formación Sanitaria que la propia universidad construyó el año pasado en Nemba, Ruanda.
El cuadro más barato de la subasta sale por un precio mínimo de 30 euros. Suficiente para pagar el sueldo de un mes de uno de los empleados del centro de formación. Con ese dinero viven él, su mujer, y los ocho o nueve hijos que tienen. "Poco dinero aquí es mucho allí", aseguró Mariano Pérez Arroyo, director del Centro de Cooperación de la UMH, que acaba de llegar de Nemba, una población al Norte de Ruanda donde está el hospital y el centro de formación de la universidad. Ha pasado allí dos meses trabajando en el centro.
"Lo de los asaltos a la valla de Melilla es poco para lo que nos espera", dice el director del centro
Con los 30 euros de la obra más barata se paga el salario de un empleado y vive toda su familia
La subasta se realiza hasta el viernes 15 de octubre. Hasta esa fecha los cuadros están expuestos en L'Espai Cultural Obert del Edificio Altabíx, en el campus de Elche. La subasta es off-line, es decir, no se hace puja en directo como ocurre en una subasta al uso o en las subastas en internet; aquellas personas interesadas en las pinturas realizan su oferta en un papel, que introduce en un sobre cerrado. El último día se abrirán todos y se entregará cada cuadro al que haya ofrecido más dinero por él.
Las obras se han tasado entre 30 y 150 euros y no se puede ofrecer una cantidad inferior al precio de tasación. El vicerrector de Estudiantes, Fernando Borrás, explicó que la idea partió de la delegación de estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de Altea. "Ellos lo propusieron y vimos que podía ser una actividad muy interesante para todos", dijo Borrás. Se pidió a los alumnos de Bellas Artes que cedieran desinteresadamente sus obras, muchas de ellas fruto del trabajo del curso y finalmente se recogieron 60 cuadros. "Hay de todo" dijo Borrás, "cuadros grandes, pequeños, realismo, abstracto, mejores y peores, pero todos interesantes".
Se cumplen, con esta actividad, varios objetivos: los estudiantes de arte disponen de la oportunidad de mostrar sus obras en una exposición. Sus compañeros y cualquier ciudadano puede observar y adquirir arte, y lo mejor de todo es que la recaudación se destina a una causa solidaria. "Esperamos que se logre reunir una buena cantidad, que aunque aquí pueda parecernos poco, en Ruanda se puedan hacer muchas cosas con ella", aseguró el vicerrector que espera además que la propuesta tenga continuidad el curso que viene.
El director del Centro de Cooperación explicó que, a través de Médicos Mundi, comenzaron a trabajar en Ruanda hace 11 años, y que desde hace tres que existe el Centro de Cooperación de la Universidad Miguel Hernández, uno de los proyectos más destacados es el del hospital, donde llevan a cabo distintos proyectos junto con otras organizaciones no gubernamentales) y el Centro de Formación de Ruanda. Allí se forman médicos y enfermeros ruandeses "que tienen un nivel bajo y algunas carencias; por ejemplo: no hay especialistas", informó el director del centro que dijo además que lo difícil también es conseguir que se queden en el país. "Cualquier persona con cierta formación y posibilidad de irse a vivir a otro lugar con mejores condiciones de vida se marcha", manifestó Pérez Arroyo.
Durante los meses de agosto y septiembre han impartido un curso de radiología y otro de ecografía en Ruanda. La idea es que el centro, que cuenta con 22 plazas, pueda servir también para que estudiantes o profesionales españoles puedan ir allí a formarse en alguna especialidad. "Como universidad que somos, debemos centrar nuestra actividad cooperante en la formación", expuso Pérez Arroyo, quien explicó que la situación de este país y en general del África subsahariana "es dramática".
La esperanza de vida para un ruandés es de 38 años, el último año han muerto 1,5 millones de personas. El paludismo y el sida, (con un 20% de serpositivos), son los grandes problemas sanitarios de la zona. En estos países viven en una situación límite de pobreza "y esto son sólo los prolegómenos" aseguró el cooperante. "Lo peor de todo", dijo "es que estas personas ven la televisión vía satélite en los pequeños bares y por unas pocas monedas. Ven las series americanas y cómo se vive en otros lugares". "Lo de los saltos masivos de la valla de Melilla es poco para lo que nos espera", afirma el director del centro de cooperación, y añadió: "No nos puede extrañar que arriesguen así la vida, no tienen nada que perder".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005