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Reportaje:FÚTBOL | Fase de clasificación para el Mundial de 2006

"Me he quitado un peso de encima"

Torres, más sonriente que nunca, revela que padecía "ansiedad" cuando jugaba con la selección

"Me he quitado un peso de encima, porque sabía que no estaba jugando bien con la selección y tenía ansiedad", se sinceró Fernando Torres, 21 años, con los hombros más ligeros, los engranajes de la boca más sueltos, "más sonriente que nunca", según alguien de su círculo. El jueves pasado Torres no era optimista. Recordaba que sólo había marcado tres goles en 17 partidos como internacional. Que siempre le cambia Luis Aragonés, el mismo que, según los dirigentes rojiblancos, invitó al Atlético a venderlo porque "no es para tanto".

Torres estaba desanimado y ni siquiera quiso que su círculo familiar viajara a Bruselas: "Para qué, para ver como me cambian", dicen que razonó. Pero ayer, unas horas después de haber marcado dos goles a Bélgica, de haber sido el héroe de la previsible clasificación española para el Mundial estaba "más contento que nunca". Feliz vestido con su chándal, el pelo hacia delante, con el flequillo sobre la frente: "Necesitaba un buen partido y un gol, es muy importante para mí", comentó. También reveló que su técnico, Luis Aragonés, había abroncado al equipo en el descanso. "No estábamos jugando bien". Dice que no temió que la historia se repitiera, que le sustituyeran: "Hasta que no ves tu número en el cartel...". Torres confesó que al marcar pasaron por su cabeza en sucesión todas las ocasiones falladas en otros encuentros, todas las veces que "la pelota no entraba".

Los dos goles que marcó Torres, uno de ellos, el primero, muy parecido a uno que le marcó al Betis y al que ha calificado en muchas ocasiones como el mejor de su vida, fueron tras pases de Reyes. La relación de los dos jugadores viene de antiguo. Los dos compartieron muchas horas en el parador de Cervera de Pisuerga, antes de proclamarse campeones de Europa sub-19. Torres y Reyes son amigos íntimos desde juveniles. Jugaban juntos a los vídeojuegos y se intercambiaron confidencias cuando sus carreras empezaban a despegar: "Quiero que Reyes venga al Atlético", decía entonces Torres. Lo mismo que repitió el sábado por la noche. Pero el delantero de Fuenlabrada también quiso recordar al resto de sus compañeros: "Los goles se los dedico a ellos, porque se alegraron de los tantos por mí tanto como yo mismo". Citó expresamente a Raúl, que cuando Torres fue sustituido invitó a los 12.000 espectadores españoles presentes en el estadio a despedirle con una ovación.

Sobre el debate, las críticas, las observaciones sobre sus problemas en la selección, no quisó polemizar: "Las críticas te ayudan a mejorar", zanjó conciliador, contento, sin ganas de polémica en una rueda de prensa inusualmente larga y distendida.

Antes, había hecho leves estiramientos durante unos 50 minutos junto al resto de los titulares, mientras el resto jugaba un partidillo. Ayer tuvo libre hasta las diez de la noche para celebrarlo con su familia. Más tiempo tendrán Xavi y Salgado, que tras ver ayer sendas amarillas, abandonaron la concentración. Una concentración en la que nadie ha pensado aún en sacar los billetes para ir el viernes a Zúrich, Suiza, al sorteo de la repesca. Piensan que España será primera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005