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Reportaje:FÚTBOL | Fase de clasificación del Mundial de 2006

Beckham hace historia

El madridista es el primer capitán de Inglaterra expulsado en más de 125 años

Cuando David Beckham no promocionaba coches caros ni sabía quienes eran las Space Girls era un chico flacucho y enclenque con un prodigioso pie derecho. Beckham, jugador sin más, no tenía en 1995 la agresividad y el físico de un futbolista profesional. Había que enseñarle a ser duro: tres meses de cesión al Preston North End, noventa días de pesas y dos partidos obraron el cambio. Beckham volvió al Manchester United, su club, y empezó a ser expulsado una y otra vez. Ya era un tipo duro. Catapultado por los éxitos del Manchester, se convirtió en capitán de Inglaterra. Una historia perfecta. Hasta el sábado, cuando Beckham vio por la televisión cómo su equipo ganaba a Austria y se clasificaba para el Mundial, convertido en el primer capitán inglés expulsado en los 832 partidos que ha disputado Inglaterra y en el primer jugador expulsado dos veces con la selección.

"Realmente no lo entiendo", dijo. "La primera entrada no fue muy dura y la segunda lo fue menos aún", se quejó. "La segunda tarjeta no ha sido ni falta", coincidió Sven Goran Eriksson, el seleccionador inglés. "No creo que fuera justo expulsarle", añadió. Beckham, sin embargo, no se sorprendió. "Ya nos había avisado de que este árbitro solía complicar las cosas", explicó Lampard, medio del Chelsea, en referencia a Luis Medina Cantalejo, árbitro español que mandó a Beckham a la caseta en un Madrid-Valencia de la Copa del Rey de hace dos temporadas. No fue su expulsión más famosa: durante el Mundial de Francia 98, el argentino Simeone se pasó todo el partido dándole golpes. Y Beckham cayó en la trampa. Acabó expulsado, protagonista indeseado de la eliminación de su selección.

Ser capitán de Inglaterra es más que portar un brazalete. Es liderar a un equipo campeón del mundo. Es recibir la herencia de Wright o Moore, los grandes capitanes de Inglaterra. O tener el respeto de los árbitros. "Un orgullo", según Beckham, que ya ha jugado 85 partidos con Inglaterra, 49 como capitán.

A Beckham le gusta el papel de líder. Si su compañero Rooney le dice "cállate de una puta vez" porque intenta calmarle para que no le expulsen, Beckham le invita a cenar en Madrid para hacer las paces. Si le recuerdan las triquiñuelas de Simeone, Beckham explica que "el mejor momento" de su carrera fue el gol que le marcó a Argentina en el Mundial de 2002. Ahora se ha hecho un hueco en una estadística sorprendente: Inglaterra, una selección que lleva jugando al fútbol más de 125 años, sólo ha sufrido diez expulsiones en 832 partidos. A Beckham, el capitán, le corresponden dos. Aunque hubo quien agradeció la última: Paul Scholes, su ex compañero de la cantera del Manchester, el jugador rocoso y aguerrido al que le pedían que se pareciese cuando le enviaron al Preston North End, ya no es el único jugador inglés expulsado con la selección en un estadio de las Islas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005