Ayer concluyó la visita de dos días a Ceuta y Melilla que ha realizado un equipo técnico de la Comisión Europea dependiente del responsable de la cartera de Justicia, Libertad y Seguridad, el italiano Franco Frattini. Los responsables han visitado las zonas fronterizas por donde se han producido los saltos masivos de inmigrantes y ya preparan su informe para presentarlo el miércoles ante el Consejo de Ministros de Justicia e Interior que se reúne en Luxemburgo.
Fuentes de la Delegación del Gobierno de Melilla señalan que los técnicos han coincidido con la visión del Ejecutivo español de que la solución pasa por tres frentes. Primero, ayudar a Marruecos para que construya centros de internamiento en condiciones, similares a los que hay en España, y pueda dar un trato humanitario a los inmigrantes a la espera de que sean repatriados. Luego, presionar a Marruecos y a Argelia, que facilita el paso de los extranjeros por su país, para que controlen a estos inmigrantes. Y por último, más a medio plazo, pero no menos importante, la delegación recomendará muy probablemente a los países de la UE que firmen convenios con los países originarios, especialmente los del Sahel (Senegal, Malí), donde la hambruna es mayor, para establecer cupos de inmigración similares a los suscritos con otros países, para que puedan entrar de forma legal en Europa.
Lo que ha quedado claro en la visita, siempre según las fuentes melillenses, es que se trata de un problema europeo, y no español. De hecho, la mayoría de los inmigrantes son francófonos y quieren cruzar a España para luego viajar a países donde se habla su lengua, como Francia o Bélgica.
Es la primera vez que una delegación de la UE acude a Ceuta y Melilla. Los técnicos pudieron comprobar la saturación de los centros de internamiento, pero también el buen estado de salud de los africanos. Además, comprobaron que la mayoría de sus heridas se debe al alambre de espino, y recibieron con satisfacción las explicaciones de que la valla se va a cambiar en noviembre por una menos agresiva, una red de cables que despista y atrapa al inmigrante pero sin hacerle ningún corte.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005