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LOS PROBLEMAS DE LOS INMIGRANTES

La adjunta al Defensor tacha de "genocidio" la actitud de Rabat

La adjunta primera al Defensor del Pueblo, María Luisa Cava de Llano, calificó ayer de "genocidio" la actitud que las autoridades marroquíes han tomado con los subsaharianos que residen ilegalmente en el país magrebí. "Todo esto es escalofriante, me parece estar viendo una película de terror que no se corresponde a los tiempos actuales", dijo en declaraciones a Radio Nacional de España (RNE).

"El hecho de abandonar en el desierto sin comida ni bebida a mujeres, niños y personas heridas es un crimen contra la humanidad, un genocidio", dijo. A su juicio, ante situaciones como éstas hay que "hablar claro y hay que dejar de irse con florituras porque se trata de países con los que hay que mantener buenas relaciones. Eso, yo lo llamo genocidio", sentenció.

Según su criterio, ante esta situación se pueden hacer dos cosas. La primera es "afear internacionalmente la conducta de Marruecos". La segunda es una advertencia al Gobierno español. "Tampoco se puede decir el viernes que Marruecos respetaba los derechos humanos y hoy rasgarse las vestiduras por lo que está pasando", criticó. "Ojo con esas devoluciones automáticas que parece que se están haciendo y que están abogando por ellas muchos partidos políticos. Yo tengo muy serias reservas".

En este sentido, recordó que España tiene una legislación que cumplir, que emana de las Cortes, y que el artículo 157 del Reglamento de Extranjería recoge que no se puede proceder a la devolución sin que haya sido oído y sin que haya tenido asistencia jurídica e intérprete la persona o el inmigrante en cuestión. Esa devolución, dijo, debe ejecutarse, si es posible, en 72 horas, pero advirtió de que "se puede suspender en caso de petición de asilo político porque si una persona solicita asilo está bajo la protección del ACNUR y no puede ser expulsada hasta que se resuelva su petición".

"Con esto no quiero decir, en absoluto, que España no tenga que salvaguardar sus fronteras (...) Una cosa es eso y otra es no participar ni ser colaboradores con otros países cuando se están lesionando derechos humanos tan serios como el derecho a la integridad y el derecho a la vida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005