Un coche bomba mató ayer a una mujer y a un niño en Basora, e hirió a otras tres personas. Más allá del número de víctimas, el atentado revela la existencia de una guerra abierta entre las distintas milicias que operan en Irak. La explosión se produjo junto a una sede de la Brigada Báder, el brazo armado del principal partido chií en el Gobierno, que se disputa el control de esa ciudad sureña con otras milicias chiíes y a la que líderes suníes acusan de asesinar a miembros de su comunidad en represalia por los ataques antichiíes.
El hecho de que, según la policía local, el ataque fuera obra de un suicida, ha dirigido todas las miradas a Al Qaeda, cuya rama iraquí anunció el pasado verano la creación de una unidad especial para erradicar a la Brigada Báder, una noticia que hizo crecer el temor a un conflicto inter-sectario. Al Qaeda en Mesopotamia se apoya en los extremistas suníes. Pero el atentado también podría haber sido obra de cualquiera de las otras milicias islamistas chiíes que luchan por el control de Basora.
"No sólo están los Báder", explicó ayer a este diario Wael Abdel Latif, ex gobernador de Basora, "también opera el Ejército del Mahdi de Múqtada al Sáder, los hombres de Al Fadila del jeque Yacubi y otros grupos menores". Abdel Latif, que asiste en Ammán a un seminario sobre la nueva Constitución iraquí en cuya redacción ha participado, mostró su preocupación por el creciente poder de esos grupos islamistas radicales en su ciudad.
"Primero empezaron matando a antiguos miembros del Partido Baaz, luego imponiendo el pañuelo a las mujeres y destruyendo las tiendas de alcohol. También acosan a los vendedores de CDs y a los hombres que se cortan el pelo al estilo occidental. Se están haciendo con el control de Basora ante la pasividad de las tropas británicas", denuncia Abdel Latif.
Una revuelta
"Se lo he dicho a sus responsables, les he facilitado listas con los nombres de los responsables y ahora cuando los han empezado a capturar, se ha montado una revuelta", asegura. Este antiguo juez se refiere al aumento de los ataques antibritánicos que se han producido en las últimas semanas y que el Gobierno de Tony Blair atribuye a la mano de Irán. El Reino Unido tiene desplegados 8.500 soldados en Basora y hasta ahora se atribuía a su buen hacer la tranquilidad de que disfrutaba la provincia en comparación con el resto del país.
Sin embargo, Abdel Latif asegura que los británicos no han hecho un buen trabajo. "Cuando llegaron, en lugar de tomar medidas contra las milicias contaron con ellas para mantener el orden público", recuerda. En marzo de 2004, el entonces gobernador expresó a este diario su confianza en que la nueva policía iraquí acabara con esa situación, pero las milicias han infiltrado sus filas y su responsable ha declarado que sólo se fía del 25% de sus agentes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005