Los partidos italianos del centro-izquierda se echaron ayer a la calle, para protestar contra la ley presupuestaria del Gobierno y, sobre todo, contra la reforma de la ley electoral pocos meses antes de las elecciones. La convocatoria del candidato de la oposición, Romano Prodi, no obtuvo un gran éxito. Esperaba reunir al menos a 100.000 personas, pero la cifra real quedó más cerca de las 30.000.
La manifestación en Roma debía mostrar la fuerza de la izquierda y la irritación popular causada por el inesperado proyecto de reforma de ley electoral, con el que Berlusconi quiere volver al sistema proporcional y complicar las cosas a la oposición, que había previsto sus candidaturas según el vigente sistema mayoritario. También se aspiraba a calentar el ambiente a una semana de las primarias que, el domingo, deberían consagrar a Prodi como candidato a presidente del Gobierno de todas las fuerzas de oposición.
Ni se exhibió fuerza alguna ni se calentó el ambiente. La protesta, convocada con poca antelación y sin argumentos claros, obtuvo un eco muy escaso. Prodi, respaldado por los líderes de los partidos de la Unión, afirmó que los italianos han sido "humillados, anestesiados y engañados" por una mayoría de centro-derecha "que prometió milagros y trajo desastres" y por un presidente del Gobierno "totalmente inadecuado".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005