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OPINIÓN DEL LECTOR

Madrid sumiso

Estación de metro de Fuencarral, extremo de la línea 10, el viernes 30, a las 7.15 llego al andén. Acaba de llegar un tren y los viajeros entramos en él.

El tren no se mueve. En el andén de enfrente hay detenido otro, vacío, que sale dos o tres minutos después, dejándonos a todos con dos palmos de narices. A las 7.25 mandan por megafonía desalojar el convoy, que va hasta el otro andén y sale, vacío. A las 7.30 la megafonía ordena que los viajeros pasemos al otro andén; lo hacemos. A las 7.35 llega un tercer tren, al que nos acercamos. Tras tres o cuatro minutos sin abrir las puertas, sale ¡también vacío! A las 7.43 llega un cuarto tren que, por fin, se digna abrir las puertas; los viajeros lo abarrotamos. Sale con lentitud y se detiene varias veces en los túneles. A las 8.05 llego, por fin, a Plaza de España, 50 minutos después.

En media hora de tomadura de pelo a los usuarios no he oído a ninguno quejarse; yo lo hice en voz alta, sin que nadie me secundase. ¡Así nos va! Pronto tal vez se arranquen árboles formidables del paseo del Prado y me temo que ningún vecino se encadenará a ellos. Creo, por tanto, que nos merecemos a estos gobernantes autonómicos y locales, que actúan no ya de espaldas, sino con desprecio absoluto hacia los ciudadanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005