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Reportaje:

Inmigrantes al frente de un negocio

Economistas Sin Fronteras lanza un proyecto para dominicanos dispuestos a crear una empresa

La ilusión de Ángel Daniel Vargas, dominicano de 21 años, era tener su propia tienda de ropa deportiva en Cuatro Caminos. Ahora puede convertirse en algo más que un sueño. Vargas es uno de los emprendedores que la ONG Economistas sin Fronteras ha seleccionado para financiar su proyecto empresarial. Desde febrero, la organización rastrea entre los inmigrantes dominicanos futuros empresarios que tengan en mente un proyecto. Sólo necesitan los papeles en regla.

Los primeros negocios arrancarán en otoño, si todo sale bien y Vargas quiere figurar en la primera tanda. "Estoy seguro de que saldrá adelante", vaticina con una gran sonrisa como aval.

El proyecto de Economistas sin Fronteras, subvencionado con 222.476,27 euros por el Ayuntamiento de Madrid, quiere fomentar un cambio en los hábitos laborales de los inmigrantes en España. Esta ONG busca personas que quieran convertirse en sus propios jefes. En muchos casos, los emprendedores han desempeñado antes oficios precarios muy por debajo de sus cualificaciones. Como el servicio doméstico, muy común entre las dominicanas. "Están hartas de trabajar para otros y se dicen a sí mismas: 'Soy capaz de hacer otras cosas'. Son ventanas abiertas para la esperanza", explica Ana María Céspedes, el enlace de Economistas sin Fronteras con el colectivo dominicano, compuesto por unas 36.000 personas en Madrid. Ana María es quien realiza la primera criba con los aspirantes a empresarios.

Los responsables del proyecto quieren descubrir al menos a 300 emprendedores, estudiar 100 iniciativas y poner en marcha un mínimo de 10 empresas. Todo antes de agosto de 2006.

Céspedes se topa sobre todo con gente joven con ambiciones muy diversas. "Las mujeres solicitan bodegas [ultramarinos], locutorios y peluquerías. Los hombres son más originales", cuenta esta dominicana, que cita una empresa de fumigación entre ese grupo de proyectos.

La organización intenta que los negocios se plasmen en ideas viables. Tras la primera selección, un técnico empresarial de Economistas sin Fronteras realiza el plan de viabilidad de los proyectos elegidos y a partir de ahí se busca el microcrédito. Se trata de un préstamo cercano a los 15.000 euros que la organización solicita a cualquier caja o banco. El respaldo de la ONG permite que el beneficiario no necesite un aval. Una vez conseguidos los recursos, un tutor asesora a los microempresarios sobre cómo encauzar su negocio entre uno y cinco años.

Ángel Daniel Vargas calcula que su iniciativa requerirá 40.000 euros "para arrancar". A partir de ahí, el sacrificio es insoslayable. "Los dos primeros años trabajaré sin cobrar, lo tengo asumido", admite. Aún no hay nada cerrado, pero Vargas sabe el negocio que desea y dónde. Será una tienda que venda ropa, calzado y otros accesorios deportivos especializada en el gusto latinoamericano. En diciembre quiere viajar a Estados Unidos para buscar proveedores, porque esas materias primas cree que conectarán más con la demanda latinoamericana, además de abaratar costes. "Tengo contactos, pero tengo que ir y calcular". Más allá de los detalles prácticos, sabe el diseño que pretende imprimir a su local. "Tiene que ser innovador. Me agobian las tiendas cuadradas y rectangulares. Será un semicírculo", fantasea Vargas, que pretende emplear a su hermano de 20 años en el negocio. Lleva cuatro años en España y ya ha trabajado como dependiente en tiendas de alimentación y en la construcción.

Mientras Ana María Céspedes aconseja a Ángel Daniel otros técnicos asesoran a dominicanos que quieren montar su negocio en su propio país ya que el vivero de microempresas de Madrid tiene su correspondencia en República Dominicana, donde Economistas sin Fronteras quiere encontrar 20 proyectos viables y poner en marcha dos empresas.

Las iniciativas son muy diferentes: criaderos de cerdos, venta de lencería, boticas populares... "Más que microempresa social se desarrollan cooperativas", explica Pedro Álvarez, de Vomade. Álvarez destaca que este proyecto refuerza la autoestima de los inmigrantes. Economistas sin Fronteras intenta extender su idea a inmigrantes de otras nacionalidades. Su presidente, Regino Gamallo, asegura que ya tienen aprobado un proyecto similar con ecuatorianos, otra de las comunidades más numerosas de Madrid, y que han presentado uno para senegaleses. De momento, Ángel Daniel Vargas busca un local en Cuatro Caminos para su tienda rompedora. "Se volverán locos", vaticina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005