Benedicto XVI no interrumpirá los procesos de beatificación o canonización iniciados por Juan Pablo II, pero participará en pocas ceremonias, según el Vaticano. Quiere acentuar así la distinción entre beato (modelo para iglesias locales), y los santos, ejemplos para la Iglesia universal cuya proclamación compromete, además, la infalibilidad papal. Juan Pablo II, que proclamó más santos que todos sus predecesores juntos, fue advertido de esa confusión por la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida entonces por Ratzinger.
En su primera oportunidad, Benedicto XVI vuelve a la tradición. Fue ayer, con motivo de la beatificación del cardenal alemán Clemens August von Galen (1878-1946). La celebración fue presidida por el cardenal portugués Josè Saraiva, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, y Benedicto XVI sólo hizo acto de presencia al final, para testimoniar su admiración por quien fue su predecesor en Münster.
Von Galen, conde y cardenal, era hijo de una aristocrática familia de Oldenburgo (Münster) y se hizo sacerdote después de estudiar filosofía en Friburgo (Suiza) y teología en Roma. Nunca se desprendió del título nobiliario, que creía "un valor eterno" en una Iglesia en la que la aristocracia era todavía un valor conveniente para la carrera. Pío XI, también aristócrata, le hizo cardenal en febrero de 1936. Falleció al mes siguiente. Fue radical y valerosa su oposición y denuncia al régimen nazi de Adolf Hitler, al que en ocasiones llamó "asesino".
Von Galen es un caso opuesto a la riada de expedientes (unos 10.000) tramitados por la Iglesia española para elevar a los altares a personas asesinadas tras el golpe militar que en 1936, bendecido por los obispos como cruzada cristiana, desembocó en una terrible y larga guerra civil. Benedicto XVI ha dado el visto bueno para que el día 29 sean beatificados siete sacerdotes asesinados en Urgell a comienzos de esa guerra. Los papas Juan XXIII y Pablo VI se negaron a tramitar esas causas de beatificación, que impulsó con entusiasmo Juan Pablo II.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005