Estados Unidos y China no terminan de encontrar la vía para solucionar sus diferencias sobre el textil. La cuarta ronda de negociaciones, celebrada en Pekín, terminó ayer sin acuerdo y ninguna de las delegaciones está en condiciones de asegurar cuándo se retomarán las negociaciones. Washington reitera su derecho a aplicar medidas para proteger su industria, que ha tenido que cerrar 31 fábricas este año.
Las importaciones textiles chinas en EE UU subieron en septiembre un 3,1%, según el Departamento de Comercio. La Casa Blanca considera que el flujo de camisetas y otros productos textiles provenientes del gigante asiático amenaza miles de puestos de trabajo. "No hemos logrado un acuerdo que satisfaga las necesidades de nuestros productores nacionales y comerciantes", indicó el negociador estadounidense David Spooner. Estados Unidos dejó claro que seguirá aplicando medidas de salvaguarda para contener la avalancha textil.
Washington y Pekín iniciaron el diálogo sobre el textil en agosto. China amenaza con llevar la disputa ante la OMC, aunque a la vez hace un esfuerzo por restar dramatismo a la situación. Estados Unidos responde que al limitar el aumento de las importaciones textiles chinas al 7,5% anual, cumple con las reglas de la OMC.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de octubre de 2005