Mika Waltari tomó la figura de Sinuhé, protagonista de uno de los grandes textos del Antiguo Egipto, y lo convirtió en el personaje más inolvidable de la narrativa histórica, sección país del Nilo. Preso de los interesados encantos de la despiadada y rotunda Nefernefer, el joven médico Sinuhé perderá hacienda, honor y hasta la sepultura de sus padres. Tras tocar fondo, viajará a Creta, vivirá aventuras y regresará como un hombre sabio que trabará amistad con el hereje Akenatón, implicándose en las intrigas palaciegas. Waltari fantaseó inteligentemente con el turbulento final de la 18ª dinastía recreándolo con arrebatadora pasión.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de octubre de 2005