La empresa Eólicas de Euskadi, con el consentimiento del Gobierno vasco, está desarrollando la construcción de una central eólica en la sierra vizcaína de Ordunte, en el extremo occidental de las Encartaciones. Al mismo tiempo, el Gobierno vasco ha designado, a petición de la Unión Europea, esta sierra como Lugar de Interés Comunitario (LIC), es decir, una especie de parque natural europeo. ¿No es esto bastante contradictorio?
La instalación de una central eólica en Ordunte destruirá valores por los que dicha sierra ha sido protegida, matará a cientos de aves, muchas de ellas amenazadas, industrializará unas montañas, produciendo un altísimo impacto ambiental y paisajístico.
¿Y todo esto para qué? Pues para generar el 0,3% de la energía que se consume en la comunidad autónoma vasca. Y es que, según los datos de la Estrategia Energética de Euskadi 2010 elaborada por el Departamento de Industria, para el año 2010 sólo el 1,7% de la energía que consumamos procederá de energía eólica, una cantidad irrisoria que fácilmente se puede evitar con el ahorro. Y eso después de haber construido las 14 centrales eólicas que el Ejecutivo ha decidido desarrollar en las sierras vascas, de instalar cientos de molinos y varios cientos de kilómetros de tendidos eléctricos y de producir un gravísimo impacto paisajístico y ambiental.
Si queremos detener el cambio climático, éste no es el camino. Nos están engañando con el actual desarrollo que está teniendo la energía eólica en nuestra comunidad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de octubre de 2005