Creo que no hay paralelismo entre el asunto del Museo Diocesano de Lleida y el del Archivo de Salamanca como en ocasiones se ha insinuado. Los documentos de Salamanca fueron confiscados por la fuerza a sus propietarios durante la Guerra Civil, mientras que el Museo Diocesano de Lleida consta de unas 2.000 piezas y fue creado por el obispo Messeguer en 1893.
En el caso del centenar de obras que Aragón reclama a Lleida, se trata de piezas que hace 100 años se hallaban totalmente olvidadas y abandonadas en iglesias de la Franja de Ponent y que corrían el riesgo de ser vendidas o robadas, como frecuentemente ocurría y como estuvo a punto de suceder con los frescos de Boí y Taüll. Además, algunas de ellas procedían originariamente de la Seu Vella de Lleida, y llegaron a Aragón cuando la seo de Lleida fue convertida en cuartel militar por Felipe V. En el Museo Diocesano de Lleida han sido restauradas y catalogadas. Los que las abandonaron, e incluso olvidaron su existencia, ahora las reclaman, después de que fueran redescubiertas hace 10 años en la iglesia románica de San Martín de Lleida, con motivo de la exposición Pulchra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de octubre de 2005