El mismo día que Portugal conocía que es el país de la UE con mayor distancia entre ricos y pobres (uno de cada cinco portugueses vive en el umbral de la pobreza), el ministro de Finanzas, Fernando Teixeira, presentó los Presupuestos del Estado para 2006. "Son unas cuentas creíbles, sin trucos y de consolidación", dijo el ministro. Sus planes revisan a la baja la previsión de crecimiento y aspiran a reducir el déficit público en 2.000 millones de euros, hasta el 4,8% del PIB. La economía crecerá el 1,1%, tres décimas menos de lo previsto por el Gobierno de José Sócrates, aunque más del doble de lo calculado para 2005 (el 0,5%).
El motor fundamental será la exportación, que se espera mejore un 5,7% en relación a 2005. La previsión sobre el consumo privado es que crezca el 1,3%, la misma cifra que caerá el consumo público. Este indicador sufre la revisión más contundente: el Gobierno esperaba que creciera un 0,3%, ahora propone que baje un 1,3%.
El Gobierno confía además en ingresar 1.563 millones de euros en 2006 (cerca del 1,1% del PIB) con privatizaciones, principalmente del sector energético. La petrolera Galp Energía y la Red Eléctrica Nacional (REN) son las señaladas para salir a bolsa el próximo año.
"El presupuesto no recurre a medidas extraordinarias para resolver el problema del déficit", afirmó ayer Teixeira. Entre otras decisiones, si no extraordinarias al menos de choque, está la creación de una nueva escala del IRS (el IRPF en España) del 42%, que se aplicará a contribuyentes con rendimientos superiores a los 60.000 euros (hasta ahora, la cuota máxima era del 40%). La contención del gasto recaerá básicamente sobre los funcionarios (subida salarial del 2%, tres décimas por debajo de la inflación) y las prestaciones sociales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de octubre de 2005