Permítanos advertir a los lectores de EL PAÍS de que en los próximos días y en este medio aparecerán uno o varios artículos acusando al jurado del Nobel de haber concedido este premio a Harold Pinter no por su obra, sino por haber firmado un documento cuestionando la autoridad moral de Estados Unidos para condenar a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra. Al menos esto fue lo que ocurrió cuando, en este periódico, se acusó al jurado del Rómulo Gallegos de haber concedido el premio a la novela El vano ayer, de Isaac Rosa, por haber firmado su autor ese documento. Permitanos, en fin, recordar el apoyo de Harold Pinter, misteriosamente silenciado por su periódico, a las revoluciones de Cuba y Venezuela.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de octubre de 2005