Seat dio ayer un paso más en su lánguida estrategia de reestructuración, pero no el que esperaban los sindicatos. Lejos de presentar los datos de stocks y las previsiones de producción para los próximos años, la dirección se mantuvo firme en su propuesta de reducir la jornada y el sueldo de los casi 16.000 trabajadores de todo el grupo para evitar el despido de 1.400 empleados que consideran sobrantes. La novedad es que cuantifica la reducción en un 10%, como anunció su presidente, Andreas Schleef, a un rotativo alemán en agosto.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de octubre de 2005