"No existe ninguna imagen de Cervantes", explica Pedro Jorge Figuerola Rotger. El famoso retrato que todos tenemos en la mente, el que Juan de Jáuregui realizó en 1600 y que es propiedad de la Real Academia Española, es falso. "Lo más parecido al Cervantes de la época es un grabado que representa a un pariente lejano suyo, el cardenal Gaspar Cervantes de Gaete, cuyos rasgos físicos se parecen a cómo se describió él mismo en sus Novelas ejemplares", añade Figuerola.
La exposición Cervantes en el Mediterráneo, que se acompaña de un documentado catálogo, busca explicar la aventurera juventud del escritor, además de con audiovisuales con piezas originales de la época que ayuden a situarlo en el contexto histórico. Así pueden verse piezas originales procedentes de galeras que participaron en la batalla de Lepanto -desde el arca de hierro de la galera de Lluís de Requesens hasta la flámula (bandera) de la embarcación del Gran Turco pasando por una pintura de una vírgen que iba en La Real de Juan de Austria-; documentos inéditos sobre el embarque en Barcelona de hombres y víveres para la contienda; y armas como espadas de lazo de las que utilizaban los soldados cristianos o una cimitarra sarracena. Destaca el apartado de mapas y grabados de la época así como ejemplares del Civitates orbis terrarum (1588) de Georg Braun y Franz Hogenberg, en la que aparecen los mapas de algunas ciudades que visitó Cervantes tal como eran entonces, lo cual permite situar algunos lugares concretos en los que Cervantes vivió o estuvo preso.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de noviembre de 2005