El primer ministro británico, Tony Blair, sufrió ayer una humillante derrota política al rechazar la Cámara de los Comunes su propuesta de ampliar de 14 a 90 días el límite de la detención preventiva de sospechosos de terrorismo, principal medida de su proyecto de ley antiterrorista.
La propuesta, en la que Blair había empeñado su prestigio político, fue derrotada por 322 votos contra 291, lo que constituye su primer fracaso parlamentario desde que llegó al poder en mayo de 1997. De los votos en contra, 49 eran de diputados laboristas. La autoridad de Blair como líder del partido y primer ministro queda dañada.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de noviembre de 2005