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OPINIÓN DEL LECTOR

Muerte en el tajo

La muerte en el tajo de seis trabajadores de la construcción en la provincia de Granada, cuando trabajaban en la construcción de un viaducto de la autovía del Mediterráneo, pone de relieve el altísimo nivel de hipocresía existente en los representantes de las instituciones públicas.

No se me ocurre pensar que unos y otros apretarán un "botón" para que toda la estructura metálica se viniera abajo, pero si los señalo como directos responsables de lo que sucede en la construcción.

Por el lugar del accidente han pasado, la ministra del ramo, Javier Arenas, ex ministro de trabajo, empresarios dudosamente preocupados y sindicalistas que no dudan en estampar su firma en convenios que luego son utilizados contra los trabajadores. Cada vez que alguien muere ponen su maquinaria propagandista a funcionar para quedar bien ante la opinión pública. Convocan paros, manifestaciones, ponen pancartas o reclaman más inspectores, todo encaminado a hacer creer que ellos nada tienen que ver.

El gobierno y los responsables políticos de las CC AA son conscientes y permiten que las obras públicas que son adjudicadas a una empresa para su ejecución, pase por una cadena de empresas subcontratadas que buscan unos beneficios empresariales rebajando costes e imponiendo condiciones de trabajo dignas de países subdesarrollados.

Las instituciones públicas que hacen la vista gorda ante estas prácticas abusivas y contrarias a leyes y derechos laborales, deben aceptar su responsabilidad y asumir los castigos pertinentes.

Las empresas de la construcción son autenticas depredadoras cuya única pretensión es la de conseguir beneficios a costa de lo que sea.

Todas, las adjudicatarias, las subcontratadas, saben y conocen como se trabaja en los tajos. Son las que imponen las condiciones, los ritmos, el destajo, las horas extras mal pagadas, son las responsables de contratar a trabajadores inexpertos y faltos de formación.

Las organizaciones sindicales hacen lo propio. Pactan y firman convenios perjudiciales e injustos para quienes dicen representar y defender. Saben de primera mano, como se desarrolla el trabajo en las obras; saben como el destajo es el único medio para ganar un salario medio digno, porque el que ellos firman no da ni para comer; saben que se contrata a gente que no tienen el menor conocimiento sobre el trabajo que van a realizar y saben que apenas conocen sus derechos.

Si de verdad se quiere acabar con estos accidentes en la construcción, hacen falta más y mejores inspecciones en los tajos. Hay que ilegalizar el trabajo a destajo; hay que evitar subcontrataciones abusivas; hay que dignificar las condiciones laborales y salariales de los trabajadores..

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005