Se alza en el horizonte cordobés una curiosa construcción que comunica dos riberas pero que carece de unión con la más importante carretera que atraviesa esta población. Puente de Andalucía le llaman, y por llevar tal nombre se queda cortado sin conexión, ya que resume la paradoja de esta región: muy cerca de enlazar con el país, muy lejos de terminarse lo que un día se empezó. ¿De qué sirve ese "puente interruptus"? ¿Qué conecta? ¿Cuál es su misión? ¿Acercar el polígono industrial al hospital? ¿Qué los empresarios cojan el avión? Pero si casi no tenemos aeropuerto y nuestra economía es, por sumergida, de inmersión. Para colmo, los de la nacional expresan su intención de conectar, sí, la carretera ¡con el polígono del granadal! ¡Gran empresa emprendemos cuando por el Carrefour tenemos enlace a pocos metros! Alcaldesa, sin más dilación, en cuestión de carreteras, acérquese a Gallardón: Levante a la vez toda la ciudad que nuestros hijos se lo agradecerán. Sáquele, le ruego, a su lápiz punta, escriba con persistencia a los de la Junta, que hablen con los de Madrid y solucionen este desliz de no poner al puente un correcto fin. En el puente se alza un dedo acusador que parece señalar el cielo como pidiendo en oración que se resuelva pronto esto, ¡que se le dé una solución.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005