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Tribuna:Las ayudas para el campo andaluz

Retos y oportunidades

La Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas (COAG) ha convocado hoy una manifestación en Sevilla en demanda de soluciones para varias cuestiones que consideran fundamentales para el sector agrario, la principal: el pago de las ayudas de las heladas del último invierno. El consejero de Agricultura, Isaías Pérez Saldaña, ha destacado la agilidad del Gobierno andaluz en tramitar "en tiempo récord" estas ayudas, y recuerda que será la primera vez que se abonen en el mismo año las ayudas por una inclemencia meteorológica.

Noviembre. Los olivos terminan de madurar sus aceitunas y los maestros almazareros aprestan sus máquinas y sus mañas para la penúltima de las cosechas de 2005. Atrás quedaron los cereales, remolachas, algodones y uvas, y esperan las naranjas. Este año nos trajo heladas, sequía, pedrisco, fiebre catarral ovina y combustible con precios del siglo XXI. De lo primero ya los romanos daban crónica en los tratados del célebre Columela; lo del combustible, lo reconozco, nos viene de más cerca. Creo que como consejero de Agricultura y Pesca de una tierra con una tradición agraria más que milenaria, me corresponde realizar algunas reflexiones sobre lo que nos ha pasado este año y sobre lo que de verdad importa: dónde queremos y debemos ir en el sector agrario andaluz.

Cierto es que hemos tenido en nuestro sector circunstancias específicas que de manera "relativamente extraordinaria" han ocasionado perjuicios a nuestros sistemas productivos. Sin embargo, las macromagnitudes previstas para 2005 arrojan una campaña que será la tercera más alta en producción final agraria de toda la historia de Andalucía, con más de 10.500 millones de euros. Para hacernos una idea, más del doble de lo producido en 1992, y muy cerca del récord histórico de los 11.250 millones de 2004. Creo que, en un "año horrible", el sector agrario andaluz ha demostrado fortaleza, madurez, capacidad estructural y, sobre todo, liderazgo. Y que este sector sigue siendo el abanderado de un éxito histórico y trascendental para Andalucía: la cohesión y el equilibrio territorial. Nuestro sistema productivo e industrial agrario, conjuntamente con una acertada política de diversificación económica y estructuración del medio rural, han conseguido el milagro de una sociedad rural moderna, sostenible y equilibrada en la que el futuro es posible.

Pero una Administración volcada en el servicio a las personas como la que define nuestro proyecto político no se queda en la autocomplacencia de las "macrocifras". En Andalucía, de acuerdo con los sectores afectados, hemos consensuado medidas especiales para los afectados por las adversidades. Con ello, hemos apoyado a los que han perdido sus cosechas; muy especialmente a quienes unas heladas feroces han parado temporalmente sus "fábricas de engordar aceitunas" en las sierras de Jaén, Granada y Córdoba; a los invernaderos que no resistieron el pedrisco en Almería, y para que el combustible de los años anteriores volviera al precio del siglo XX. Estas medidas en su conjunto van a aportar a los afectados más de 400 millones. Reto al más eficaz de los analistas a que ponga sobre el tapete un esfuerzo económico e inmediato, ya no similar, sino de la mitad de la cuantía que este Gobierno, con la solidaridad de todos los ciudadanos, ha dispuesto para atender a los que más han sufrido estas inclemencias. Este Gobierno ha demostrado que la política de fondo es acertada, que pese a todo, nuestro medio rural avanza con fuerza y que, además, entendemos que las necesidades excepcionales de los agricultores y ganaderos merecen nuestra solidaridad.

Los que ahora invocan manifestaciones se dejan llevar por el espejismo falso de otras causas que no tiene que ver en la forma y en el fondo con el sector agrario. Incomparables son las circunstancias, las soluciones y los destinos de sectores como el pesquero, minero o transportista, con los que el Gobierno de la nación ha llegado a acuerdos. El sector agrario andaluz tiene otros retos y oportunidades más importantes como para dejarse llevar por una "ola mediática" retórica y sin sentido. Pongamos en marcha toda nuestra capacidad de trabajo, imaginación y compromiso en incorporar a nuestros agricultores y ganaderos en la cadena de valor; a que sean los protagonistas de una cultura emprendedora y comprometida con la cohesión territorial y con su entorno; a vertebrarse en estructuras propias de una economía del siglo XXI, a comprometerse con el mercado y los consumidores, a innovar y a tener capacidad de respuesta frente a los cambios que vive la sociedad vertiginosamente.

Trabajemos juntos para que una agricultura y ganadería moderna, eficaz y sostenible económica, social y medioambientalmente tenga en el seguro agrario un arma poderosa frente a las coyunturas. No podemos pedirle a los ciudadanos continuamente y sin final esfuerzos extraordinarios frente a las adversidades eventuales en la agricultura mientras el resto de la sociedad paga sus seguros.

Me reafirmo en nuestro proyecto político, capaz de aportar respuestas inmediatas a quienes lo han necesitado y hemos acompañado. Solo pido que avancemos en crear, estructurar y consolidar, y no únicamente en paliar. Confío plenamente en nuestros agricultores y ganaderos. Han demostrado capacidad y profesionalidad. Suyo es el logro de la mayor parte de la vida de calidad de nuestros pueblos. El futuro está en nuestras manos y en nuestra inteligencia, no nos lloverá del cielo.

Isaías Pérez Saldaña es consejero andaluz de Agricultura y Pesca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005