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Crítica:CRÍTICAS

Estética violenta

Posee una potencia visual fuera de toda duda; juega con las músicas como pocas películas en el cine reciente; tiene un humor salvaje y socarrón. Sin embargo, Los renegados del diablo, secuela de La casa de los 1.000 cadáveres (2003), es tan éticamente discutible que buena parte de los elogios quedan, al menos, en secuestro temporal hasta nueva orden.

La película cuenta el reguero de sangre provocado por una familia de asesinos con evidentes lazos creativos con la real y demoledora familia Manson. Y lo hace desde el punto de vista de los propios criminales, tratando a sus personajes protagonistas, formal y narrativamente, casi como a unos héroes, glorificando sus hazañas y dejando un regusto tan perturbador como peligroso.

LOS RENEGADOS DEL DIABLO

Dirección: Rob Zombie. Intérpretes: Sheri Moon Zombie, William Forsythe, Sid Hais, Priscilla Barnes. Género: thriller de terror. EE UU, 2005. Duración: 109 minutos.

Violentísima, nauseabunda casi en todo momento y deliberadamente provocadora, Los renegados del diablo generará debates como algunas de las más bestiales escenas del cine de Quentin Tarantino, pero de lo que no cabe duda es de que Zombie sabe cómo utilizar una cámara de cine y una mesa de montaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005