Cuando Salvador Donet y Gracia Montagud comentaron a sus amigos que querían montar una casa rural, éstos les dijeron que estaban "locos". Era una actividad poco común para un matrimonio de jubilados, que buscan en esta etapa de su vida un merecido descanso. Pero lo tenían claro. Habían consultado la decisión con sus cinco hijos, que les animaron en el empeño, pero con una condición: "Que no supusiera mucho trabajo". Gracia arrastra una dolencia en la espalda que le limita algunos esfuerzos, una de las razones que la llevaron a decidir avanzar su jubilación y cerrar el supermercado que junto a su marido regentaban en Burjassot. El matrimonio había recalado en este municipio en los años sesenta, después de un periplo de siete años por Francia, y de retornar a Valencia junto a su familia. Buscaban un futuro mejor al que les deparaba la Drova, una pedanía de Barx, de donde las dos familias eran originarias.
A pesar de ello, los lazos que les ligaban a La Drova nunca se rompieron. Regresaban todos los veranos a la casa familiar de Salvador, una edificación que además tiene vínculos con el monasterio cisterciense de Santa María de la Valldigna, en el vecino municipio de Simat. Salvador cuenta que la historia de la vivienda se origina en el siglo XVIII, con los posibles matices que implica un relato transmitido oralmente en varias generaciones. El término de Barx y la Drova era entonces propiedad de una marquesa. El hijo de la noble era aficionado a la caza. Al parecer un vecino de Barx invadió los terrenos y espantó las perdices que el joven se disponía a cazar, y éste le disparó causándole la muerte. El cazador acabó en prisión. La marquesa pidió a los frailes que residían en el monasterio de Santa María de la Valldigna que intercedieran en la liberación de su hijo, y a cambio les regalaría una parte de la finca. Al parecer fue así como la congregación adquirió los terrenos, donde los monjes cultivaron viñas, tenían sus bodegas de vino y lo utilizaban como lugar de descanso. Con la desamortización de Mendizábal, los terrenos y las construcciones de la congregación salieron a subasta pública. Y fue entonces cuando el bisabuelo de Salvador y un amigo se hicieron con parte de la finca.
Entre los restos, la vivienda donde nació la abuela de Salvador, y donde residieron sus padres. La fachada es la originaria, y conservan la arcada, parte del antiguo corral donde se guardaban los animales, y de las bodegas. Salvador explica que la vivienda tiene antecedentes de "hospedería". En sus habitaciones se alojó Lluís Pericot, catedrático de la Universidad de Valencia, que a finales de los años veinte realizó varias excavaciones en la Cueva del Parpalló. Pericot sacó a la luz numeroso material arqueológico que contribuyó a situar este yacimiento entre los más importantes del mundo y en referente del Paleolítico Superior. Salvador todavía recuerda al profesor y su presencia por la casa con material del que iba recuperando.
El matrimonio está encantado de su decisión. Han regresado a sus "raíces", según Gracia, y han encontrado en esta experiencia "una alternativa al Imserso". "No me gustaba estar en los saraos de la jubilación", dice Gracia, en referencia a las excursiones y las reuniones en los clubes de jubilados. El establecimiento Casa Rural del Monduver (con el que se puede contactar a través del e-mail info@ruralmonduver.com o el teléfono 962807075) abrió sus puertas hace un año. El matrimonio sonríe ahora al recordar a los que vieron en su proyecto una locura. "A nosotros nos ha dado más vida", dice Gracia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005